Obsolescencia tecnológica sanitaria

La tribuna

En nuestros centros sanitarios, salvo en muy pocos servicios de los diferentes centros, tenemos aparatos electromédicos que se usan con adaptación artesanal del personal de las subcontratas

Con la justificación de la crisis, los gestores del SAS no sólo lograron paralizar nuevas y necesarias infraestructuras sanitarias; entre ellas la retirada del proyecto del tercer hospital para Málaga. Se produjeron dos actuaciones que perjudicaron gravemente al estado de buena salud del sistema sanitario público: la congelación y posterior disminución de plantillas en nuestros centros sanitarios y la paralización de las imprescindibles inversiones en nuevas tecnologías sanitarias.

Sobre este último asunto son los ciudadanos malagueños los más perjudicados (PET-TAC, aceleradores y resonancias magnéticas). La nefasta gestión del director de la plataforma logística de compras en Málaga hasta 2016 nos llevó a ser la provincia que peor renovación del equipo tecnológico sanitario tiene en la actualidad en toda la comunidad autónoma.

En el sector privado sanitario se calcula la amortización del aparataje en un periodo de unos diez años. Ese criterio parece el lógico pues las nuevas tecnologías y los avances científicos y médicos pueden provocar una infrautilización de las inversiones.

Durante la crisis económica sanitaria, desde la central de compras se apostó por comprar lo más barato, que suele ser más obsoleto, en lugar de por invertir en la última tecnología y con mayor plazo de vida para favorecer su amortización.

Además de la política cicatera, se produjo la disminución de profesionales, lo cual provocó que se redujera la productividad de las tecnologías y por lo tanto se amortizara en el plazo óptimo.

Así hoy en nuestros centros sanitarios, salvo en muy pocos servicios de los diferentes centros, tenemos aparatos electromédicos que se usan con adaptaciones artesanales del personal de las subcontratas. Es decir, no existen piezas de repuesto al estar el aparato descatalogado, pero hay que acudir al mundo del despiece de material sanitario para intentar que una máquina alargue su vida útil, aunque sea muy desmejorada y más lenta.

Si en los servicios que los jefes de servicios se ganan el apoyo de los gestores del SAS, se invierte en tecnología de última generación y la adquisición se hace con celeridad; los complementos necesarios para visionar las pruebas son tan obsoletas que no visualizan las pruebas con claridad suficiente para dar un diagnóstico certero al cien por cien. Se siguen usando para las lecturas y visualización de las imágenes los ordenadores con sistema operativo de Windows XP. Al final la incertidumbre de los profesionales sobre su visualización de las pruebas hace que se protejan con las lógicas reservas en la información que trasladan a los pacientes malagueños y aquellos que se atienden derivados de otras provincias.

En la actualidad se disponen de aparatos que se están quedando en desuso, que no dan el grado de fiabilidad que los profesionales sanitarios les gustaría para poder satisfacer a sus pacientes.

Nos podemos centrar en el área de radiodiagnóstico, donde hay ecógrafos que funcionan gracias a las componendas del personal de electromedicina, y salas diseñadas para aparatos que no son viables la inversión que tienen que hacer para su reparación. No es solo cuestión de un software antiguo que se pueda actualizar, sino que las limitaciones de las consolas hacen poco económicas la utilización de los aparatos.

No es este el único servicio obsoleto, fijémonos que, con la demora de más de tres años de las pruebas para la apnea del sueño, cuando algunos pacientes han sido programados nos encontramos que se avería el aparato lector y se tienen que suspender las programaciones hasta que se encuentra alguna forma de reparar el aparato tras no existir piezas de recambio al ser descatalogadas por obsoletas.

El material fungible de un solo uso como pueden ser las sondas para las pruebas endoscópicas es más fácil de encontrar, pero desde hace años se le ha ido comunicando al responsable de la plataforma logística de compras que cada vez son más difíciles de encontrar y por lo tanto sale más caro.

Recuerdo que tras la petición de UGT y con el apoyo de la Cámara de Comercio de Málaga se envió un TAC, que se desarmó por haber doblado la vida útil del aparato, como donación al pueblo cubano. Para el hemisferio norte de nuestro planeta no existían ni piezas de repuesto ni más chasis compatibles con el aparato; pero el aparato se montó y funcionó durante bastantes años, gracias a la necesidad del pueblo cubano debido al embargo internacional los cubanos reparaban sistemáticamente y artesanalmente el aparato. Puede que aún siga funcionando en Santiago del Estero, pero desde luego sin ninguna garantía sobre la reparación ni certificación de radiaciones.

No puedo dejar de considerar la labor del pueblo de Cuba, pero afortunadamente nuestros gestores del SAS no pueden llevarnos a una situación de necesidad extrema de uso de tecnología obsoleta que pueda en algún momento comprometer la seguridad de los trabajadores sanitarios públicos. Mi esperanza es que la nueva dirección de la plataforma sí antepone las personas por encima del abaratamiento de los concursos públicos. De esta forma podremos avanzar en la necesaria renovación y volver a ser punteros en los tratamientos y diagnósticos clínicos.

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