Los nuevos alimentos de los océanos en Navidades

Veremos con mayor frecuencia nuevos productos, tanto de tierra como de la mar, que ahora son desconocidos o poco frecuentes y que iremos incorporando a la cesta de la compra navideña

Hace no mucho hubo cierta controversia en los medios de comunicación a raíz de una recomendación de la que remitía al consumo de insectos en la dieta humana, lo que no sólo beneficiaría nuestra dieta sino que además podría mejorar las condiciones de vida de muchas regiones y la sostenibilidad del medio ambiente. La entomofagia (consumo de insectos) se practica principalmente en Asia, África y América Latina y complementa la dieta de aproximadamente 2.000 millones de personas y es un hábito siempre presente en la alimentación humana. Cada vez con mayor frecuencia se incorporan insectos a platos de la nueva cocina y lo harán a la española, incluso en la navideña, porque son una tradición en Méjico o Colombia que ya cuentan con restaurantes en España que los incluyen en sus platos.

Viene a colación la referencia a nuevos alimentos porque el Grupo de Expertos de Alto Nivel asesor del Colegio de Comisarios de la Unión Europea emitía en noviembre un informe titulado 'Alimentos de los océanos'. Denota la preocupación del Colegio de Comisarios por los océanos, por la explotación de los recursos de origen marino y por la alimentación de los ciudadanos europeos. Partiendo de la cuestión y subtítulo del informe, ¿cómo se pueden obtener más alimentos y biomasa de los océanos de una manera que no prive a las generaciones futuras de sus beneficios? Se desgrana el futuro sobre los alimentos del océano. El océano representa casi la mitad de la producción biológica del planeta, pero una proporción mucho menor de alimentos para los humanos según los mencionados expertos: cerca del 2% de la ingesta total de calorías y el 15% de la de proteínas. Considerando las necesidades nutricionales de una población mundial en crecimiento y la producción de recursos terrestres demasiado demandados, ya no es sostenible que se esté aprovechando tan escasa cantidad de proteínas de origen marino, dadas las necesidades de la población humana.

El informe hace recomendaciones de gran interés, incluida la reducción de los descartes de la pesca, la cantidad desperdiciada en tierra debido al deterioro, los procesos de preparación comercial y, añadiría yo, el desperdicio por caducidad de fechas o malas prácticas de mantenimiento de la cadena de frío. El informe identifica el potencial para aumentar los alimentos o piensos obtenidos de los océanos a 300-400 millones de toneladas métricas por año, que es de tres a cuatro veces los niveles actuales.

Según la Asociación de Federaciones de Comerciantes Detallistas de Pescado, los españoles comeremos este año más pescado, lo que supone un aumento del 5% en las ventas respecto al año pasado. Merluza, lubina y dorada son las especies preferidas. En segunda posición están el rodaballo, rape y lenguado. El mero y el besugo son estrellas de la Navidad, pero su precio los lleva a un tercer nivel por volumen de ventas. Entre los mariscos, el langostino congelado es el rey. Le siguen nécora, centollo, gamba y almeja. El percebe es el más deseado, pero sus precios elevados harán que no figure en el ranking de los más consumidos.

Dice el grupo de expertos que especies como los mejillones, las algas y hasta el zooplancton podrían proporcionar una porción mayor de proteínas a las dietas de lo que lo hacen actualmente. Convencer a los consumidores, especialmente en los países más ricos y con cultura culinaria de productos pesqueros, para que elijan estas nuevas especies será un gran desafío, afirman los expertos. Para permitir que las algas marinas o los bivalvos se cultiven en escalas industriales, los países europeos deberán concentrarse en una planificación espacial marítima costera cuidadosa y ambientalmente sostenible, y asegurar que haya espacio para los cultivos, lo que en Málaga habrá que compatibilizar con el uso masivo de la costa por el turismo.

Sumidos como estamos en estos días previos a la Navidad en la vorágine de compras navideñas, en la preparación de productos tradicionales en nuestras cenas navideñas, comidas de empresa, reuniones de amigos y familiares, me lleva a plantear la necesidad de ir pensando en los productos del mar que consumimos, los que tendrán una gran demanda estas Navidades y las siguientes, y la previsión de escasez cada vez mayor, principalmente de las especies que no provienen del cultivo marino, muchas en situación de sobrepesca. Como compensación, se deberá incrementar en nuestra cesta la diversidad de alimentos de los océanos.

Decía este periódico recientemente, haciendo alusión al consumo y calidad de los productos navideños que se venden, que «la gran despensa de Málaga coloca el cartel de Premium». Y señalaba que las ventas de pescado en diciembre del año pasado, según los mayoristas, alcanzaron 2.875 toneladas entre pescados y mariscos frescos y congelado, cantidad que se espera superar este año. El pescado y marisco es parte fundamental en la tradición de las comidas navideñas del siglo XXI. Probablemente a lo largo de este siglo la despensa malagueña seguirá siendo Premium, pero veremos con mayor frecuencia nuevos productos, tanto de tierra como de la mar, que ahora son desconocidos o poco frecuentes y que iremos incorporando a la cesta de la compra navideña y a nuestra dieta.

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