NUBES EN EL HORIZONTE

La ola

Pilar Martínez
PILAR MARTÍNEZMálaga

En la semana se ha puesto de manifiesto la fortaleza del sector del alquiler vacacional, que aumenta sus tarifas al calor de una fuerte demanda, y a pesar de un imparable crecimiento de la oferta. Esta modalidad alojativa ha acaparado gran protagonismo en varios frentes, tanto en el Parlamento andaluz como, a nivel nacional, en la Comisión de Mercados y de la Competencia, organismo al que la asociación que engloba a las principales plataformas digitales de la llamada economía colaborativa se ha dirigido para pedirle que recurra el decreto del Gobierno Central. Dicha norma les exigirá a estos portales 'on line' dar cuentas al fisco de toda la actividad. Será a partir de junio, si nadie lo frena, porque están dispuestos a llegar hasta el tribunal europeo, cuando plataformas como Airbnb tendrán que informar cada tres meses a Hacienda de qué viviendas han sido alquiladas, qué propietario ha sido el beneficiario, por cuantos días han sido las reservas y a qué precio. Una transparencia máxima que el sector considera injusta y desproporcionada, pese a que es el mismo rigor al que está sometido cualquier otro empresario, por no hablar de todo asalariado, del que Hacienda conoce hasta el más mínimo movimiento de sus ajustadas cuentas.

La polémica está servida, porque el sector cada día es más fuerte y no está dispuesto a quedarse cruzado de brazos. Una situación que los hoteleros también perciben y que empieza a generar un debate que siempre zanjan con el mismo argumento de que no tienen nada en contra de la oferta que esté regulada, para matizar que se debe competir en igualdad de condiciones.

En esta nueva oferta se centra una de las nubes que impiden que el sector vea despejado el horizonte. Si bien, los principales temores se centran en el despertar de mercados competidores, en los que ya los grandes touroperadores han vuelto a tomar posiciones, y en las limitaciones de crecimiento en mercados clave como Alemania o Reino Unido como consecuencia de la quiebra de aerolíneas como Air Berlin o Monarch. En la antesala de la temporada alta, mucha tranquilidad no se respira en el turismo.

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