Niño, juega a la pelota...

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

«N»...

La estrofa de la canción 'Esos locos bajitos', escrita y cantada por el gran Joan Manuel Serrat, viene al cuento de lo que está ocurriendo en Málaga en estos últimos meses, cuando miles de alumnos de varios colegios de la capital han tenido que dejar de jugar y entrenar en las instalaciones deportivas de sus centros escolares por el ruido, atendiendo las denuncias de algunos vecinos. Se presupone que esos vecinos, claro, no tienen hijos en edad escolar, y también, cómo no, aunque en ocasiones habrá razones de peso -pero tienen que ser de mucho peso- para que se haya llegado a tal situación. No pongo en duda ninguna de las denuncias presentadas, pero cualquiera que viva en una comunidad de pisos sabe a la perfección que rara es en la que no hay uno o varios vecinos de esos a los que llamamos «antipáticos o 'mal ángel'», por utilizar términos suaves. Repito, que nadie se dé por aludido, pero impedir con denuncias que niños de un colegio jueguen o entrenen en horario diurno (ninguno de ellos lo hace de madrugada) es cuanto menos chocante.

Todo vecino tiene derecho al descanso, sin duda, pero también todo niño tiene derecho a jugar. Que un niño no pueda jugar en un colegio en las zonas de recreo o entrenar en las zonas deportivas de un colegio es algo que debería estar penado por la ley, mucho más que el sonido de un silbato o el del bote de un balón. Todo llega a un punto casi kafkiano, porque no son pocos los bloques de viviendas que se han construido alrededor de colegios, y no pocos los vecinos que en su momento lucharon por tener un colegio cerca de su casa, pero... ¡las cosas de la administración! El tema no es una anécdota sino que también nos deja a las claras la ineptitud de la administración, incapaz de solventar semejante dislate, sea como fuere. Como siempre interviene la política. No me cabe la menor duda de que si Junta (que tiene las competencias en Educación) y Ayuntamiento (mantenimiento escolar) fuesen del mismo color político, todo este asunto se habría solucionado, pero parece que no están por la labor, sino todo lo contrario.

«Niño, deja ya de joder con la pelota». Creo que Serrat jamás habría imaginado que su frase iba a ser llevada al máximo en Málaga: que no entrenen, que no jueguen, que no corran, que no griten... Eso sí, parece que nadie hace nada por salvaguardar los derechos del niño: jugar, saltar, correr, gritar, chutar y joder con la pelota, que no nos damos cuenta. Nos estamos volviendo muy tiquismiquis, creo que en exceso, y estamos pendientes de las chorradas más significativas, llevando al extremo situaciones y hechos hasta hoy habituales. Que en horario de día no puedan entrenar o jugar en un colegio es una situación aberrante que no la puede propiciar ni pedir nadie, se llame administración local, regional, nacional o comunidad de vecinos, o simplemente Pepito, el del piso 3-H. Por eso, «niño sigue jugando con la pelota»...

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