Vienen curvas

El rey negro

Ana Barreales
ANA BARREALES

Es tradición en el Ayuntamiento de Málaga que en la Cabalgata de los Reyes Magos Baltasar sea un concejal, Melchor, un periodista, y Gaspar, un cofrade. Hasta ahora el reparto les parecía bien a todos, así que el rey negro iba rotando por los distintos grupos municipales: un año era del PP, otro del PSOE y otro de IU o del que tocara. Pero las cosas evolucionan: ha sido llegar los nuevos partidos y algunas de las que se hacían casi siempre de determinada manera han cambiado.

La primera y más importante es que ahora se vota por votar, los plenos sirven para bastante poco y lo que allí se aprueba es papel mojado si la decisión no coincide con la opinión del equipo de Gobierno, que al final es quien tiene la potestad de poner en marcha o no la mayor parte de las medidas, aunque no tenga mayoría en la corporación y la oposición entera se manifeste en contra. La vergüenza torera no parece tener fuerza suficiente para que se aplique lo que se vota, así que ahí nos tienen entretenidos con sus sesiones, donde cada uno da su opinión y luego se hace lo que diga el que manda.

La última tradición que está a punto de saltar por los aires es bastante menos trascendente, pero no por ello están dando menos que hablar. Málaga Ahora, a quien le correspondía el papel de Baltasar en la cabalgata este año, ha planteado renunciar a ese protagonismo en favor de una persona negra, que no necesite teñirse la cara para aparentar un color que no es el suyo.

Hay veces que rezumamos prejuicios por todos los poros: como la novedad la plantea Málaga Ahora empiezan las guasas. Ceder la zona VIP en la cabalgata de Madrid, como hizo Carmena, a discapacitados en lugar de a hijos de famosos o familiares y amigos de Ana Botella parece una buena medida. Quizás se pasara de frenada con los reyes vestidos con túnicas modernas o con eliminar los camellos. En realidad, la propuesta de Málaga Ahora me parece bastante sensata y generosa. Los baltasares de cara tiznada resultan muy poco creíbles habiendo originales mejores lo diga quien lo diga. Pero de todas las críticas la más graciosa es la de Carlos Conde que se preguntaba si la propuesta se haría por cuestiones ideológicas «porque no se puede jugar con la ilusión de los niños, ni se puede politizar la cabalgata».

¿Ilusión? ¿Politizar? Pues que empiecen por ellos. Seguro que están todos los malagueños con el corazón en un puño con eso de que el rey negro no va a ser un concejal con la cara tiznada. Afortunadamente, es difícil quitar la ilusión a unos niños que dan por bueno que haya cabalgatas en todos los pueblos y ciudades al mismo tiempo y aceptan sin rechistar que sus majestades sean bajas un año, altas otro, orondas o flacas con sospechosas barrigas que se desplazan.

Me da en la nariz que el alcalde no va a ver la propuesta con tan malos ojos y este año, a lo mejor, tenemos un rey negro de verdad.

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