¿CUÁL ES EL 'NEGOCI'?

DIEGO CARCEDOPeriodista

Del fanático, del sectario, del resentido social que busca resarcirse en su orgullo nacionalista no hablo. Pero pensando en el catalán normal, personas serias, trabajadoras, honradas y pragmáticas, como pragmática es el grueso de la sociedad catalana, me he preguntado últimamente muchas veces: «Y ¿cuál es el negocio?». «¿Cual es el 'negoci'?», para ser más precisos. Hemos leído y escuchado mucho sobre los problemas que la independencia que algunos reclaman crearía al grueso de la población, pero apenas se ha visto ni oído nada de las ventajas.

Algunas saltan a la vista: un Gobierno propio y sin dependencia alguna de nadie, es decir, ni de la ONU, ni de la UE ni de la OTAN, de nadie, podría adoptar decisiones que en otros países democráticos son inimaginables. Por ejemplo, hacer la vista gorda sobre la corrupción imperante en estos últimos años, institucionalizar el tres por ciento que ya venía exigiendo la Administración autonómica a los contratistas, saldar de un plumazo los chanchullos millonarios de la familia de Jordi Pujol, padre de la Patria, y poner en libertad a los delincuentes adictos.

También podría hacer borrón y cuenta nueva cambiando las sanciones y procesos que pesan sobre algunos violadores de la Constitución, como Artur Mas, por honores y prebendas: sustituir las multas que la Justicia les impuso por homenajes populares, concesión de primeras medallas del nuevo Estado y colocación de estatuas en las rotondas iniciativa que además contribuirá a incrementar la recaudación neta del tres por ciento de sus peanas. Mirado así, es evidente que para algunos la secesión se convertirá en un chollo.

Lo mismo que para los beneficiarios, obviamente todos afines al soberanismo, de los altos cargos más pomposos y bien remunerados que la creación de un nuevo y rimbombante Estado implicaría: Presidente de la República, jefe del Gobierno, ministros, secretarios de Estado, presidentes de los altos tribunales, gobernadores en las provincias, mandos de las fuerzas armadas y de seguridad, embajadores y cónsules -los puestos sin duda más ambicionados-, jueces y fiscales, diputados y senadores, banqueros públicos, etcétera, etcétera.

¿Qué cuánto aumentaría esto el presupuesto actual? Pues, como decía el otro, no lo sé porque lo ignoro. Pero así por alto, mucho; un pastón. Por las mismas razones ignoro también de dónde sacará la Administración republicana el dinero: fuera del euro y de la Unión Europea, sin capacidad ni solvencia para conseguir crédito, con dificultades para competir a la hora de exportar y resistencias a la hora de recaudar, sin relaciones con los países prósperos... Pues, no se me ocurre. Quizás pedir ayuda a las ONG que deseen cambiar Africa por Europa.

Fotos

Vídeos