La moringa de Manolo

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Hay personas que nunca deberían cumplir años, pero afortunadamente las hay que los cumplen y bien. Manuel Alcántara recibió ayer el homenaje de sus lectores, porque todos, absolutamente todos los que se reunieron en torno al maestro lo leen apasionadamente. Alguien que escribe todos los días de su vida, se entrega a los demás, lo que tiene un doble mérito. Camino de los 30.000 artículos, con sus hábitos de vida intactos, con su prodigiosa mente, Manuel Alcántara celebró sus 90 años de vida rodeado del cariño y de la pasión de sus lectores. No sólo los que estaban allí, sino de todos los que desde siempre buscan su rincón en SUR y en el resto de periódicos de Vocento. Su pluma, sus formas de construir el artículo, su forma de decir las cosas, sus ocurrencias, su filosofía se quedan impresas en el papel del periódico. 90 años ligado a los periódicos es un plus sin duda, una aventura y una heroicidad. 90 años de vida y escribir todos los días es también un lujo y sin duda un homenaje a la existencia, porque personas como el maestro son las que dan consistencia a esa propia existencia, y no es un juego de palabras. El articulista, el periodista, el conversador ejemplar, el docto Alcántara es siempre un poeta. El libro que ha editado la Fundación Unicaja sobre sus poesías es una joya. Manuel Alcántara es patrimonio de la Humanidad, sin duda alguna. No es exagerado. Es así, simplemente así. Está en el punto más alto de los grandes malagueños, los que han salido de esta tierra para gloria de los demás. Manolo Alcántara disfruta de la vida a los 90 años como pocas personas. Es un hombre vital; un sabio en el amplio sentido del término. En medio de tanto mediocre, de tanto imitador, de tanto mercachifle, que haya articulistas y poetas como Alcántara es lo que te devuelve la fe en esto del Periodismo. Por eso es tan importante el maestro, por eso impactan tanto sus artículos: son como una lección magistral de apenas unos cientos de palabras, pero suficientes para definir lo que pasa en la vida, acotarla, centrarla y ofrecerla al lector, a sus lectores, de la manera más increíble que se puede pensar. Gusta leer a Alcántara tanto como a él le gusta la vida. Esa es la clave del poeta y de la persona. Ahí puede estar el gran secreto, la moringa que toma diariamente el genio Manolo es hacer su artículo diario. Los griegos, los egipcios y los romanos llamaban a la moringa el árbol de la eterna juventud, y decían que sus propiedades eran mágicas. La moringa de Alcántara son sus escritos, sus artículos y poemas, ese es su particular pacto con la vida pese a que como él dijo en uno de sus artículos, «cumplir años, incluso cumplir días, es siempre un salto en el vacío». El no da saltos al vacío, porque todo queda recogido en su rincón del periódico, en el papel que huele a tinta y a mar, que sabe a Alcántara. Es un lujo. Felices 90. Ahora vamos a por el siglo. Maestro...

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