Andalucía en el diecisiete

Una misión doble a Bruselas

Susana Díaz y Juanma Moreno, de la mano. /EFE
Susana Díaz y Juanma Moreno, de la mano. / EFE

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Estos próximos martes y miércoles Susana Díaz y Juanma Moreno coinciden en un viaje a Bruselas. Corrijo: En realidad no coinciden. Cada uno va por su lado. Esta es la segunda vez que la presidenta de la Junta y el líder de su oposición se pisan las agendas en una visita a las instituciones europeas. Como en la primera hace un año, el equipo del PP asegura que Juanma Moreno reservó primero los vuelos y tuvo planificado el viaje con anterioridad al anuncio de la presidenta. Desde el equipo de esta se sostiene que la visita está programada desde hace tiempo como prueba que fuera la primera en comunicarla y cerrar la agenda. Lo cierto es que los dos han corrido lo suyo para dar a conocer el programa uno antes que el otro incluso cogiendo con alfileres algunas entrevistas, como la del presidente del Parlamento europeo, Antonio Tajani, un hombre muy ocupado, de partido conservador como el PP, pero que habla español y tiene gran simpatía por lo andaluz, incluida su presidenta, Susana Díaz.

En resumen, este pique de 'yo lo dije primero' es absurdo y ridículo y no contribuye a mejorar la imagen de Andalucía, ni en el exterior, ni en el interior. Tampoco contribuye esa doble delegación al mismo tiempo para hablar de lo mismo, de los fondos que no quiere perder Andalucía. ¿Qué pensarán en Bruselas? Bueno, estarán vacunados con el esperpento de Puigdemont.

Decir que podrían ir de la mano sería lo correcto: Un viaje de la presidenta y el líder de la oposición para ejercer influencia en Bruselas para que Andalucía siga recibiendo y ampliando los fondos europeos, se diría. Susana Díaz porque es la presidenta y, por tanto, a quien corresponde la representación institucional de la Comunidad. En el caso de Juanma Moreno se podría entender porque en la actualidad los conservadores como el PP son mayoría en el Parlamento europeo y de esta forma podría arrimar el hombro. Hubiera sido más correcto en este sentido una delegación completa de grupos de la oposición coordinada por el Parlamento andaluz y, ya puestos, con su presidente, Juan Pablo Durán, también.

¿Cómo entenderá Bruselas la doble delegación andaluza de Díaz y Moreno los mismos días?

Pero no nos engañemos. No son tiempos de corrección política. Andalucía ha entrado ya en campaña electoral para las autonómicas como se vio este miércoles pasado en el debate de la Comunidad. Juanma Moreno viaja a Bruselas como candidato a presidir la Junta, para hacerse ver como un político al que, pese a ser solo líder del principal partido de la oposición en una región europea, se le recibe y se le atiende. Busca convencer como estadista y el marco de Bruselas es un buen escaparate.

Pero también hay contenido en la rivalidad. Una de las pullas lanzadas por Moreno a la presidenta en la tribuna del Parlamento tiene que ver con Bruselas, la falta de convergencia de Andalucía tras numerosos años recibiendo ayudas. El pasado octubre la comisaria de Política Regional, Corina Cretu, alertó de que las regiones en transición, Andalucía entre ellas, no están convergiendo como se esperaba pese a la lluvia de millones de los llamados fondos de cohesión.

Esta semana una información de la agencia Efe desvelaba un borrador interno de la Comisión Europea con varios itinerarios una vez que el Brexit sea una realidad y Reino Unido deje de contribuir. Una de esas posibilidades pasa por suprimir los fondos de cohesión. Mas de 34.000 millones de euros son destinados a España, una gran parte a Andalucía.

Díaz se reunió con la rumana Corina Cretu el pasado año, pero esta vez no consta a día de hoy en su agenda un contacto con ella, al menos para que aclare y tranquilice sobre tan malos augurios. Tampoco en la de Juanma Moreno. Si la falta de convergencia puede en parte ser achacable a las políticas de los gobiernos autonómicos, no solo el de Susana Díaz y sus antecesores, como apunta Moreno, lo de la pérdida de fondos de cohesión es cosa del Gobierno central. Es Mariano Rajoy y sus ministros los que negocian con Bruselas sobre los intereses del país, no los presidentes autonómicos.

También la Unión Europea ha advertido a España y Andalucía sobre la protección de Doñana por el deterioro de sus acuíferos y el almacenamiento de gas en el entorno del parque nacional. Díaz y Moreno tampoco se entrevistan (a día de hoy, insisto) con el comisario de Medio Ambiente, Karmenu Vella, del Partido Laboralista maltés. Y también en este caso es imprescindible la decisión del Gobierno central, que autorizó y no da marcha atrás sobre las concesiones a Gas Natural Fenosa.

Y algo muy paradójico, como suele ocurrir en política: El ministro que autorizó las concesiones del polémico proyecto de gas natural en el entorno de Doñana, criticado por la Unesco, el Defensor del Pueblo y rechazado por el Parlamento andaluz, es Miguel Arias Cañete, actual comisario de Acción por el Clima y Energía. Díaz no se entrevista con Arias Cañete, siendo como es el único comisario español. Pero Moreno sí tiene en su agenda una reunión concertada con el exministro, aunque no se ha informado del contenido de las propuestas que le llevará a la mesa. Sería un acierto que consiguiera convencerle de que Doñana no hay más que una en Europa, un 'paraíso' de verdad, y ejerza influencia para corregirse a sí mismo.

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