Miserable

El sueldo que ofrece el Ayuntamiento por la Fundación Pérez Estrada es una miseria

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Hoy he leído una oferta de trabajo que al principio parecía fantástica. Convertirse en el gerente de la Fundación Pérez Estrada parece algo apetecible y un encargo muy gordo. Rafael Pérez Estrada fue uno de los grandes poetas de Málaga, posiblemente el escritor más moderno que ha dado para la alta literatura nuestra bendita ciudad. Los gestores culturales estaban al loro: Silvia Grijalba desempeñó durante un par de años la gestión de la Casa Brenan y de esta Fundación, dos asuntos que van de la mano aunque no tengan nada que ver. Era una gestora modélica; conocida por ser una de las primeras periodistas especializadas en música de este país y luego responsable de las históricas jornadas sobre poesía del rock que se fabricaron en el desaparecido Instituto Municipal del Libro, también fue la primera en poner en marcha 'La Brenan', la casa natal ubicada en Churriana que albergó durante un tiempo unas convocatorias estupendas, libres del polvo y de la paja que pululaban por la minoritaria gestión cultural y literaria de la ciudad.

A Silvia Grijalba la ficharon para dirigir la sede del Instituto Cervantes de El Cairo y la Fundación estuvo varios meses navegando sin rumbo y en el anonimato, como un pollo sin cabeza y así, dando tumbos, ha estado este periférico centro cultural hasta que por fin el Ayuntamiento ha publicado las bases del concurso que quiere localizar a su nuevo gerente. Entonces nos enteramos de que tan significativo puesto trae consigo una remuneración de exactamente 11.250 euros brutos al año. Hagan las cuentas. Advertirán que esto supone una auténtica miseria para el responsable del legado de uno de los más significativos escritores de nuestro territorio. Para que se hagan una idea, este monto y con el alta de autónomo se traduce en unos 600 euros al mes; hay becarios, camareros y asistentes que ganan más que eso. Este sueldo supone una absoluta cutrez y un desprecio al oficio de la gestión cultural en Málaga. Parece mentira que después de los treinta y pico museos que hay en esta ciudad y de la apuesta del Ayuntamiento por la cultura manejemos unas cifras tan acomplejadas. Es indignante que el encargo público para desarrollar una programación cultural esté dotado con semejante penuria. La cultura se concibe como un asunto cutre cuyo territorio es la beneficencia. Dicha oferta de trabajo pública, según desprende su pliego, presenta hasta quince funciones específicas, desde encargarse de los posibles patrocinadores hasta responsabilizarse de las actividades culturales del centro. Los requisitos para el puesto se resumen en tener una titulación universitaria y estar sano. Hay que compadecerse de los que se proponen vivir de la cultura en Málaga: cuatro euros a la hora es lo que ofrecen por vigilar las salas del Museo Ruso y del Pompidou. Esto es el límite del esclavismo. El sueldo ofrecido para la Pérez Estrada dice mucho de lo poco que se valora la cultura en realidad. Qué pena todo.

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