La mayoría contra el pueblo

JOSÉ ANDRÉS TORRES MORA

Imagine la amable lectora, o lector, que paseando con un amigo por una ciudad catalana, su amigo le dice: «te doy doscientos euros si adivinas si aquella persona que viene a lo lejos es partidaria de la secesión de Cataluña o no, pero si fallas me tienes que dar cien». Según el último barómetro del Centre d´Estudis d´Opinió, que depende de la Generalitat de Catalunya, el 45% de la población que vive en Cataluña es partidaria de la secesión y el 55% es contraria a la misma, de modo que aunque el amable lector o lectora apostara porque la persona que se ve a lo lejos está en contra de la secesión, en el fondo se estaría jugando sus cien euros casi a cara o cruz.

Saber el sexo de la persona que viene a lo lejos no nos ayuda mucho a ganar los doscientos euros, porque no hay diferencias significativas en las preferencias por la secesión entre hombres y mujeres, un 46% en el caso de ellos, y un 45% en el caso de ellas. Si, al acercarnos a la persona sobre cuyas preferencias apostamos somos capaces de apreciar la edad, tampoco eso nos dará una gran ventaja para aceptar la apuesta. La cohorte de edad más secesionista, según la encuesta del CEO, es la que tiene entre 35 y 49 años, con un 48% a favor, y los menos secesionistas son los mayores de 65 años, con un 42% a favor. Ni conocer el sexo, ni la edad de la persona sobre la que apostamos nos ayuda a ganar la apuesta.

Si al acercarse la persona sobre cuyas preferencias están apostando, usted le pregunta qué lengua considera propia, entonces sus posibilidades de ganar la apuesta mejorarán considerablemente, porque si, por ejemplo, le dice que su lengua propia es el catalán, con una probabilidad del 80% esa persona estará a favor de la secesión y solo un 20% en contra, y si, por el contrario, le dice que su lengua propia es el castellano con una probabilidad del 84% será partidaria de mantener a Cataluña unida al resto de España. Si además de decirle que su lengua propia es el catalán lleva una estelada atada al cuello, no lo dude, apueste los cien euros, que si no gana es que estaba de Dios que los perdiera.

La lengua propia es lo que mejor nos ayuda a predecir las preferencias a favor o en contra de la secesión de los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña. La encuesta del CEO nos muestra dos grupos lingüísticos en Cataluña, que son la base de dos identidades territoriales distintas, la que no se siente española por ser catalana, y la que se siente española precisamente por ser catalana. Y esas identidades suelen llevar a preferencias distintas sobre la relación de Cataluñas con el resto de España. Los secesionistas hablan de una nación catalana homogénea, o de un solo pueblo catalán, con una sola voluntad, pero los datos de la encuesta de la Generalitat muestra una sociedad partida en dos, y precisamente por el lugar de un desacuerdo sobre la decisión de constituir una comunidad política diferenciada. Nada menos. De haber una votación no sería el pueblo catalán quien decidiera, sino una exigua mayoría coyuntural, sea cual sea, la que usurparía la voluntad del pueblo.

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