El alféizar

Las están matando

Rafael J. Pérez
RAFAEL J. PÉREZMálaga

En apenas cuestión de horas dos fotos expresan sentimientos opuestos en Málaga. Por una parte, la de una corporación municipal feliz y satisfecha con el encendido de Navidad. Por otra, la de una marea de gente seria e indignada que exige la vida para la mujer. «Ni una menos. Nos queremos vivas», rezaba la pancarta que abría la marcha para exigir el cese de la violencia contra las mujeres.

Poco a poco se instala en el lenguaje mediático la expresión violencia contra las mujeres, es preferible por lo que de directa tiene y entendible para la población. Hablamos de algo serio en extremo: en España están matando a mujeres en el ámbito familiar. Es una violencia mezquina, que de forma dolorosa y cruel atenta contra la dignidad de la persona y daña especialmente a los hijos. Hijos que, en no pocos casos, también son asesinados. ¡Qué cobardes! Hay hombres que prefieren quitar la vida a sus niños antes que a sus mujeres. Son incapaces de enfrentarse a alguien que puede hacerles frente.

Hay que despertar en las conciencias, especialmente en las nuevas generaciones, el despertar de una sensibilidad que respete la vida. Tenemos que crecer en sensibilidad, educación y respeto, en esto se nos va la vida. Y ver la vida con ojos de mujer. Los ojos femeninos tienen una profundidad insondable. Si los miramos podemos perdernos en su fondo. En ellos descubrimos historias y vidas nuevas. Su extrema sensibilidad enseña mucho. La mirada femenina suele aparecer en el sitio exacto, en el tiempo oportuno. Por eso, contemplar la vida desde los ojos femeninos es ejercicio enriquecedor a la hora de hacer frente a la violencia contra la mujer. Educa, acerca y enriquece. Sobre todo cuando la historia se divide en un antes y un después cada vez que se estampa contra nuestras conciencias un asesinato o maltrato. La violencia contra la mujer constituye un problema social ante el que ninguna institución, colectivo o ciudadano debe permanecer indiferente. Tampoco el religioso. Sería recomendable que los líderes religiosos se unieran para condenar este tipo de violencia. No es un secreto que determinadas interpretaciones religiosas derivan en un machismo intolerable y por ende en violencia contra la mujer. En este sentido, es ejemplar que entidades como la Conferencia Episcopal Española, como hizo hace unos días, condene de forma rotunda el asesinato de la mujer y su escalada de violencia.

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