MARBELLA FOREVER

FRANCISCO MOYANO

HACE mucho tiempo que la ciudadanía de Marbella es consciente del interés mediático que suscita cuanto acontece en la ciudad. Los periodistas de medios locales, autonómicos y nacionales, abarrotaron el salón de plenos del Ayuntamiento el pasado veintinueve de agosto. Los informativos de cadenas de televisión y radio de ámbito nacional dieron amplia cobertura al debate de la moción de censura que ha supuesto el regreso de la senadora Ángeles Muñoz y la despedida de José Bernal, el 'alcalde Pepe', apelativo que no abandonó durante su mandato. Es posible que tanta concentración de medios se dejase llevar por los antecedentes de la moción de censura del verano de 2003, cuando las formas previas y el desarrollo del propio debate constituyó un circo, un espectáculo con gran repercusión en los índices de audiencia. Afortunadamente, en este caso tanto la moción como el debate se inscribían dentro de la normalidad, a pesar de la singularidad de la presentación de la moción, porque, como declaró el alcalde Bernal 'la política lo soporta todo'. El único recuerdo para la moción del 2003 fue la mención de Isabel García Marcos en una de las intervenciones. Curioso también, recurso contundente por otra parte, la lectura de un texto evangélico (de San Mateo) sobre la traición de Judas; alegato de gran dureza dirigido a los ediles de OSP. Por lo demás, exquisita corrección, podríamos decir elegancia, en las disertaciones del alcalde saliente y la alcaldesa entrante. En época de lenguas desatadas, bárbaramente descontroladas, en las redes sociales, conviene fijarse en aquellos momentos en que los políticos dejan traslucir su humanidad y sensibilidad. José Bernal, sereno en sus planteamientos, comprensivo y conciliador, recordó a su familia y se dejó llevar por la figura de su padre, de quien dijo que no sabía leer ni escribir y que llegó a sentirse orgulloso de ver a su hijo como alcalde. Aunque sea un aspecto del ámbito privado, expresarlo públicamente humaniza al político, a quien frecuentemente percibimos desde la lejanía. El 'alcalde Pepe' no se atrevió a considerarse un buen alcalde pero sí un &ldquoalcalde bueno&rdquo, en sentido machadiano; no tengo dudas. La alcaldesa Muñoz, dejando transmitir inusualmente sus sentimientos, se mostró muy emocionada y, ante los micrófonos de Onda Cero, literalmente lloró. Congratula por otra parte comprobar que los dos últimos regidores de Marbella poseen una sólida formación cultural, puesta de manifiesto en el currículo académico: Bernal es doctor en Historia y Muñoz Licenciada en Medicina con matrícula de honor en casi todas las asignaturas de la carrera. En la mayoría de las profesiones se requiere una titulación académica; en cambio en la política no se exige ni el graduado en Secundaria, algo que seguramente habría que revisar. Menos de dos años por delante no parece que den para mucho pero no puede significar coartada para justificar ningún tipo de ineficacia y creo que la Alcaldesa lo sabe. En 2015, Muñoz quedó en situación parecida a quien aprueba unas oposiciones y no obtiene plaza: ganó las elecciones pero en segunda instancia fue apartada de la alcaldía. En este momento es arriesgado gobernar porque nadie, ni los propios electores, le van a 'perdonar' el más mínimo error. Por su parte, José Bernal, 'vuelve al colegio', al instituto, como profesor de Historia. Puede que electoralmente le beneficie el haber sido apartado de la alcaldía. Según declaraba en los días de la feria de San Bernabé, será en 2019 la última vez que se presentará como candidato; cabe esperar que así sea, aunque lo dicho en política puede variarse con un intervalo determinado, por ejemplo diez u once días después. Sabido el reparto de delegaciones, falta por ir sabiendo los cargos de confianza y asesores, que pueden ser un total de veintisiete. Se producirá el regreso de Carmen Díaz, quien durante ocho años fue responsable de Cultura y Enseñanza, y reivindicada en los últimos años ante la deficitaria gestión llevada a cabo en Cultura. Carmen abandonó su acta de concejala y se dedicó exclusivamente a su trabajo como profesora. Ha debido ser una decisión difícil regresar a la gestión pública porque seguía fomentando la difusión cultural desde el ámbito privado. No tengo dudas de que la Cultura en Marbella está de enhorabuena. Compartiendo lo dicho por Bernal y Muñoz, hay que desear suerte (quizás sea simplemente voluntad de trabajo) y éxito en la gestión porque si a nuestros munícipes les va bien, a todos nos irá bien, porque lo único que es para siempre es Marbella.

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