Marajás

ROSA BELMONTE

Puigdemont se ha echado al monte. Se ha hecho maquis (navaja) y sus palabras empiezan a tener sentido. Cuando dice que Europa es «un club de países decadentes, obsoletos» tiene razón. En su grasa cabeza nacionalista, que la Unión Europea naciera contra los corralitos y las guerras es un sindiós. Aun así ha elegido el monte de Bruselas «porque es la capital de Europa». Decadente y obsoleto son adjetivos que se suelen aplicar al Museo de Cera de Madrid (creo que el Berlusconi que anda suelto se ha escapado de ahí). Puigdemont es anodino hasta para elegir las palabras. Nada que ver con Spiro Agnew, el vicepresidente que Nixon tenía para que le hiciera el trabajo sucio con la prensa. A los críticos con la guerra de Vietnam los llamaba «insolentes snobs». A los medios de comunicación liberales, «marajás chocheantes del nihilismo». Imaginen a un majara llamando a los mandatarios europeos marajás chocheantes del nihilismo. Mucho mejor.

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