HOY NO, MAÑANA SÍ

Manuel Castillo
MANUEL CASTILLOMálaga

Las precipitaciones han aplazado temporalmente el problema de la sequía gracias a la acumulación de agua para los pantanos. Las tormentas han permitido eso que tanto gusta en los despachos públicos como es la procrastinación, que es lo mismo que dar una patada hacia adelante. Porque las autoridades, con eso del agua, son como esos bares que colocan un cartel bien visible con la frase «Hoy no se fía, mañana sí». Siempre me ha llamado mucho la atención ese ingenio aplicado al lenguaje, porque, en este caso, bastan seis palabras para solucionar un problema para siempre. El Estado y la Junta de Andalucía, con esto de las obras hidrológicas, deberían decir eso de «hoy no se hacen obras, pero mañana sí». Y así siempre, en un bucle que, sin embargo, plantea serios interrogantes sobre el nivel de concienciación respecto al valor y la importancia del problema.

La política de agua es fundamental para una sociedad, como la malagueña, con dos industrias como el turismo y el sector agroalimentario. El agua es como las carreteras o las redes ferroviarias, que generan riqueza y desarrollo y permiten mejorar el nivel de vida de los ciudadanos y la competitividad de las empresas. Ahora que las lluvias han dado un respiro, aunque sea corto, la provincia no se puede permitir el lujo de aplazar sine die un plan de actuaciones. Es una pena que el Estado y la Junta sean incapaces de sentarse en una misma mesa no para ponerse zancadillas y palos en las ruedas, sino para trabajar juntos y hallar soluciones.

Deberían darse cuenta cómo esta actitud lastra su credibilidad, porque los ciudadanos perciben que, más que ayudar, no hacen más que entorpecer. Sí, Málaga necesita urgentemente un plan de obras hidrológicas que garanticen el abastecimiento y el riego, con una red de trasvases solidaria, porque -y no es la primera vez que se escribe en esta sección- Málaga no tiene un problema de agua, todo lo contrario, sino un problema de abastecimiento.

Igual que a todos se les llena la boca con el emprendimiento, la tecnología, el I+D, el i+D+I, bien podrían tomarse en serio la política hidrológica de Málaga, que debe comenzar por el recrecimiento de la presa de la Concepción y la conducción para llevar agua desde Iznájar a una decena de municipios de la comarca norte. Ver estos días el pantano de la Costa occidental desaguando, con la amenaza de sequía sobre nuestras cabezas, es la demostración de la falta de planificación en Andalucía en materia de agua y también de la perseverancia en el error y en la desidia.

El Gobierno central del PP y la Junta de Andalucía del PSOE se la juegan con Málaga y parecen no darse cuenta. La falta de un compromiso explícito y, sobre todo, de voluntad de diálogo y colaboración, puede provocar que los ciudadanos lleguen a pensar, con toda razón, que el Gobierno y la Junta hoy no apuestan por Málaga, pero mañana sí. Y eso es un mal síntoma; el peor.

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