El día de mañana

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Los catalanes partidarios de la independencia no han escuchado las recomendaciones de Donald Trump, que ha sentenciado un argumento definitivo: «Sería de tontos no quedarse en España». Antes de hacer sus declaraciones en el despacho oval junto a Rajoy Brey, Trump consultó una nota que no consultó Bush cuando llamó Ánsar a su amigo Aznar. Vaya nombres que tienen nuestros presidentes. La llegada del PSOE al Gobierno de España solucionaría muchos de estos problemas, pues los grandes del socialismo actual son todos Sánchez, Díaz o López, bajo la alargada sombra de González. Se llaman como nosotros ¿de dónde sacan esos apellidos los políticos del PP? Más a la izquierda todo es confuso: en IU está Garzón, que se llama como Garzón, y en Podemos está Pablo Iglesias, que se llama como Pablo Iglesias, fundador del PSOE. La política española es un lío nominal. Muchos encuentran en la nomenclatura el germen principal del crecimiento exagerado del independentismo catalán en los últimos años, cuando el PP recurrió algunos artículos del Estatut que definían Cataluña, aunque no lo recurrió en otros estatutos. En Cataluña esto se ha vivido como un desagravio de proporciones bíblicas, una mecha que se ha sabido encender. Llegó a fijarse una fecha para la explosión, que llega en unas horas. Todos temíamos el día de mañana, y lo tememos.

Los mil kilómetros que nos separan de la capital catalana hacen que aquí se viva con cierta lejanía, el ambiente no está caliente aunque Frías, un médico de Ronda, haya comenzado una huelga de hambre contra el referéndum, pero no creo que consiga pararlo. Previendo el fracaso, la huelga de hambre del doctor Frías será de dos días, que se le harán largos pero un bocadillo el lunes lo arreglará todo, aunque sea de butifarra. También hubo en Málaga una concentración para despedir a los policías enviados a Cataluña. El grito de «a por ellos» en algunas despedidas no parece muy afortunado. En cualquier caso la convocatoria fue mucho menor que la manifestación de policías y guardia civiles ayer. Se ve que no todos están en Cataluña, menos mal. Los que se han quedado reclaman equiparación salarial con otros cuerpos de seguridad, como la Policía Local, o los Mossos, una justa reivindicación.

Ha llegado el momento de que todos nos mojemos y lo voy a hacer: por una vez estoy de acuerdo con Trump cuando dice que España «es un país bonito e histórico». A mí me gusta, y cómo se come (esto lo sentirá hoy especialmente el anestesista Frías, en la fría serranía, soñando con una infinidad de platos típicos).

Al final hay un claro beneficiario en este problemón que tenemos a mil kilómetros: los bazares chinos, que se están hinchando de vender banderas, mientras Banderas compra. El actor y director ha presentado un proyecto teatral en Málaga, qué buena noticia. Apetece desayunar con titulares positivos, lo que pasa es que a menudo no es posible. Tú verás el día de mañana. El epicentro del jaleo está a mil kilómetros, pero las réplicas nos pueden alcanzar a todos. Menos mal que podremos refugiarnos en el teatro.

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