Las maletas en la puerta

La decadencia en número de votos que arrastra el PP podría desencadenar una profunda crisis matrimonial

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Ya tenemos una respuesta después de tantos meses en vilo. Al final, Francisco de la Torre ha dicho que sí volverá a presentarse como candidato a alcalde después de un duro proceso de toma de decisiones que ha tenido todos los componentes típicos en su personalidad, la marca de su casa: una profunda y constante irresolución en la que ha exprimido hasta las últimas gotas el plazo que él mismo se impuso, haciendo bien: a los que tenemos tendencia a la procrastinación nos viene bien ponernos límites en el tiempo. Por eso la mayor fuente de inspiración es la hora de entrega.

Si de algo nos ha servido todo este intervalo de respuestas en el aire en el que aún estamos flotando es para poder disfrutar con palomitas de la revelación de Rosa Francia como la mejor comentarista política de las cosas de su marido. La esposa de De la Torre ha demostrado una humanidad impropia en estos asuntos. A mucha gente le impresiona su sinceridad en las ondas y esta tendencia a la política 'de mesa camilla', y es cierto que sus palabras han sido descaradas, valientes, indiscretas, expuestas en definitiva con una fascinante falta de pudor. La noche antes, en una escena propia de un capítulo de los Roper, De la Torre iba a explicar el resultado de este enorme proceso de marear la perdiz que nos ha tenido a todos en vilo. Su «no hace falta ni que me lo digas, quiero que te lo pienses hasta el último minuto» es una de las mejores frases que sacamos de todo esto.

Hay consuelo para Francia porque ahora mismo poca gente da un duro porque De la Torre vaya a aguantar cuatro años más en la Alcaldía, jubilándose con 80 años, pero este hombre jamás va a agotar la capacidad de sorprendernos. Ni siquiera parece nada claro que vaya a resultar elegido en las próximas elecciones, algo que a tenor de las últimas encuestas y de la ausencia total de algún proyecto o plan para la ciudad que resulte atractivo para los votantes parece difícil. Lo único que tiene a su favor es su propia personalidad.

Por ahora la que más nos apetece que resista es la propia Rosa Francia. Enemiga acérrima de Celia Villalobos desde antes de que ambas coincidieran en un importante evento social con el mismo vestido, siempre se ha dicho que en materia cultural la señora mandaba más que el alcalde, pero se conoce que poco poder ha tenido en una decisión que la ha dejado fastidiada, contrariada, triste. Más años a sus espaldas con Paco saludando a todo el mundo. Habla de que el hecho de que su marido vuelta a ser candidato provoca «una losa inasumible». La decadencia en número de votos que desde hace tiempo arrastra el Partido Popular podría desencadenar una importante crisis matrimonial. Podría ocurrir en cualquier momento, después de una de estas maratonianas jornadas de más de doce horas que se gasta el alcalde. La tentación de ponerle las maletas en la puerta está ahí, al acecho.

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