Málaga más socialista

Propongo retomar esa alianza política estratégica con los sindicatos, sobre todo con la UGT, organización con la que los socialistas compartimos principios, valores, historia y objetivos

El 15 de junio de este año se cumplieron cuarenta años de las primeras elecciones generales tras la dictadura franquista. En estas mismas páginas de SUR, los protagonistas de entonces recordaron cómo vivió nuestra provincia, ilusionada y vibrante, la llegada de la democracia.

Contaba Carlos Sanjuán, candidato al Congreso, cómo se había fraguado la victoria socialista, que sentó las bases de una hegemonía electoral que se prolongó hasta el año 2000. Destacó que los socialistas ganamos en todas las localidades de la Costa del Sol, excepto en Fuengirola y Casares, gracias a la penetración de la UGT, con una fuerte vinculación al partido por aquel entonces, sobre todo entre los trabajadores de la hostelería.

Siempre he creído que el pasado puede ayudar a afrontar los retos futuros: o bien porque nos marca qué no debemos hacer y qué errores no debemos repetir o bien porque nos da pistas, teniendo en cuenta el paso del tiempo y el cambio de nuestra realidad, de ideas útiles. Por ello quise también mantener un encuentro con Pepe Asenjo. Las palabras de estos ex secretarios generales del socialismo malagueño nos trazan una respuesta real a una de las debilidades que presenta nuestro proyecto político en la provincia: cómo alinear las aspiraciones de las clases trabajadoras urbanas, sobre todo del litoral, con un PSOE útil y transformador.

Nunca existe un único camino como solución, pero como candidato a la Secretaría General del PSOE malagueño propongo uno: retomar esa alianza política estratégica con los sindicatos, sobre todo con la UGT, organización con la que los socialistas compartimos principios, valores, historia y objetivos. Llevamos casi una década donde esa interlocución, desde el ámbito provincial, ha sido casi nula.

Con lealtad y respeto a su autonomía organizativa, el PSOE y la UGT en la provincia de Málaga, deben insistir en sectores como el turístico, con gran capacidad empleadora y un peso importante en la economía provincial, y deben trabajar codo con codo en la defensa de los intereses laborales de miles de personas que ven cómo las altas cifras de ocupación y negocio no se trasladan al total de sus nóminas o benefician sus condiciones laborales.

La victoria en las urnas se fragua antes con la mayoría social que se siente identificada con tus fines políticos. Esa mayoría social se construye de manera directa con la ciudadanía y sumando aliados en otros agentes institucionales. El PSOE y la UGT comparten en esta provincia fundador: Rafael Salinas. No hay mayor muestra de que somos instrumentos específicos para un mismo fin.

Uno de los pilares del nuevo proyecto político que propongo para el socialismo malagueño es intensificar esa alianza mediante el intercambio informativo con foros comunes, la presencia de representantes sindicales en las candidaturas socialistas y el fomento de la doble militancia en ambas organizaciones, que fue obligatoria en su momento.

Es obvio que las reformas laborales han debilitado el papel de los sindicatos en la negociación laboral, y por tanto, de la defensa de intereses colectivos. Atomizando o eliminando la representación sindical en la empresa, los trabajadores y trabajadoras han perdido fuerza. Con cambios legislativos y cambios en la acción política será posible recuperar derechos y mejorar condiciones laborales, y para el PSOE, por su parte, reforzar su credibilidad y utilidad social.

Estos días seguimos recorriendo la provincia para exponer nuestro proyecto compartido para una Málaga más socialista. He escuchado las opiniones y las propuestas de cientos de militantes del partido, pero sobre todo soluciones concretas a problemas endémicos y respuestas a nuevas realidades.

Esto último constituye la base del proyecto colectivo que propongo a los compañeros y compañeras socialistas, por encima de nombres. Propongo una renovación y cambio con estrategias claras como la alianza y la coordinación con los representantes sindicales. Un proyecto solvente, que ofrezca acciones concretas y compartidas, y que no se construya contra nadie o por rechazo.

De ahí que defienda un proceso de primarias productivo para las ideas. Unas primarias sin ideas desembocan en un partido personalista, y el socialismo ha basado su utilidad histórica, más allá de liderazgos, en el éxito de sus propuestas. No es tiempo de incertidumbres ni titubeos para la dirección de este partido, ni de personalismos intercambiables, se precisan ideas claras, unidad y voluntad de cambio. Este proceso es sólo el principio de un gran trabajo.

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