La mala salud de nuestra sanidad

Médicos y pacientes estamos siendo 'pacientes', pero no podemos más. La Junta da Andalucía nos engaña con continuos titulares rimbombantes pero no pone los recursos económicos suficientes para una sanidad digna. Es su responsabilidad

JUAN JOSÉ SÁNCHEZ LUQUE Y ANTONIO MARTÍN NOBLEJASPRESIDENTE EN FUNCIONES DEL ILUSTRE COLEGIO OFICIAL DE MÉDICOS Y PRESIDENTE DEL SINDICATO MÉDICO DE MÁLAGA*

Nuestra sanidad está mal de salud. Podemos incluso asegurar que está muy grave. Permitidnos que hablemos en términos médicos, ya que nos parece la forma más gráfica de ilustrar a los lectores de la situación por la que está atravesando la sanidad andaluza.

Los médicos ya no podemos más. En el año 2008 comenzó la crisis económica. Bajo ese paraguas, el de la crisis, aguantamos el chaparrón de recortes y medidas. Como casi todos los españoles, tuvimos que trabajar más por menos y bajo una presión enorme. Pero ya han pasado casi diez años de aquello. Observamos cómo la economía se recupera pero nuestra sanidad no. Necesita oxígeno, es decir, recursos para que vuelva a estar en forma, como lo estuvo en los años 80 y 90. Entonces, en la década de los 80, se acometió la primera gran reforma de Atención Primaria. Ahora estamos pidiendo a la Administración que acometa la segunda y nada... oídos sordos. Pero la denominada 'demora cero' esconde una realidad con un trasfondo tenebroso. El médico de Familia al que Ud. acude tras haber obtenido rápidamente su cita está desbordado. Esa mañana puede haber llegado a ver más de 50 pacientes. ¿Se imagina lo que es ver un paciente detrás de otro sintiendo la presión de la sala de espera? ¿Se imagina lo que es no tener tiempo suficiente para hablar con el enfermo, estudiarlo con tranquilidad para hacer el diagnóstico correcto? ¿Se imagina lo que es llegar a casa con la incertidumbre de haber hecho bien nuestro trabajo? Nuestra responsabilidad es enorme.

Esto sucede en la Primaria, pero en los hospitales la cosa no está mejor. Incluso nos atrevemos a decir que peor. Para ponerles en situación: la primera cita con el especialista llega en un máximo de dos meses porque así lo exige un Decreto pero después el paciente entra en un limbo del que es difícil salir: se enfrenta a demoras para las pruebas diagnósticas, para las intervenciones, para las revisiones. Una locura.

Y para colmo, el hospital del Guadalhorce no está funcionando a pleno rendimiento.

No se pueden hacer una idea de la sensación que les queda a los médicos de Primaria cuando el paciente, después de varios meses, reaparece por su centro de salud y descubren que no se ha hecho esa prueba urgente o que tendría que haber sido operado y no tiene ni cita para la intervención o que necesitaba una radiografía y lleva meses esperando para hacérsela o que requiere de sesiones de fisioterapia para mejorar una dolencia seria de hombro (por poner un ejemplo) y... ¡ha pasado un año y aún no tiene ni cita!

Es desesperante. Nos ponemos en el lugar de nuestros pacientes y descubrimos que ahora más que nunca el sustantivo que los define se convierte en el adjetivo que ocupa la primera acepción del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: 'Paciente -que tiene paciencia'.

Los contratos de los últimos años han sido tan precarios que los médicos recién formados en su especialidad han preferido irse a trabajar a la sanidad privada, a otra comunidad autónoma e incluso al extranjero antes de quedarse con un mísero contrato del Servicio Andaluz de Salud (SAS) que no les ha servido ni para llegar a fin de mes porque algunos eran del 10% y los máximos no pasaban del 75% y sin estabilidad.

De aquellos polvos estos lodos. Tras el maltrato y desprecio laboral que hemos recibido durante los últimos diez años el SAS encuentra ahora serias dificultades para contratar a médicos. Querido paciente, esto se traduce en que el médico que le atenderá este verano estará más saturado, si cabe, que nunca porque habrá visto no sólo a sus pacientes sino también a los de los compañeros que estén de vacaciones. No debemos olvidar que el resto del año ya soporta la presión de ver a los enfermos pertenecientes al cupo de los compañeros que están de baja por enfermedad o se han jubilado.

La Junta de Andalucía se ha quedado sola. Ya no tiene argumentos. En Málaga somos los últimos en todo, y a veces, como mucho, los penúltimos turnándonos con Huelva. Aseguran que emplean el 6,3% del PIB pero son 1.048 euros por habitante insuficiente para nuestra sanidad, un 50% menor al de la comunidad que más invierte -1.560 euros- en salud; y eso depende en exclusiva de los políticos que nos gobiernan desde siempre. Que se dejen de demagogias. No tiren los impuestos, por ejemplo, en administraciones paralelas fuera de todo control parlamentario y del ciudadano. Lo primero es adecuar las plantillas a las prestaciones que se deben dar. Por poner un ejemplo, en Atención Primaria en la Costa del Sol hacen falta 51 médicos de Familia y 14 pediatras. En Málaga capital son necesarios 45 médicos de Familia y 12 pediatras para cubrir el exceso de cartilla en los centros de salud. Todo esto sin contar con los 400.000 habitantes no censados que viven permanentemente en nuestra provincia.

Si nos permiten el juego de palabras, médicos y pacientes estamos siendo 'pacientes' pero no podemos más. Escúchennos, reúnanse con nosotros... pero háganlo no por la foto que va a salir después en los medios de comunicación sino con el verdadero objetivo de mejorar la mala salud de nuestra sanidad. La Junta da Andalucía nos engaña con continuos titulares rimbombantes pero no pone los recursos económicos suficientes para una sanidad digna. Es su responsabilidad.

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