Magia sin carroza

José Antonio Trujillo
JOSÉ ANTONIO TRUJILLOMálaga

La magia es la realidad sin pasado. Es el milagro diario del devenir del hombre que sigue emocionándose como un niño. Apunta siempre a la necesidad que tenemos todos de no querer quedarnos únicamente en lo tangible.

La tradición de los Reyes Magos tiene mucho que ver con los asuntos que realmente son importantes para los hombres. Por un lado, los Magos de Oriente personifican para muchos la inquietud por buscar el lado trascedente de nuestras vidas. En ellos, están representados los hombres buscadores de Dios de todos los lugares y de todos los tiempos como escribió el Papa sabio, Benedicto XVI. Pero también, en el relato de encontrar a Jesucristo recién nacido, aparecen los presentes, que no son otra cosa que el afecto hecho real, corpóreo. Los regalos nos llenan de gozo porque están relacionados con la magia del agradecimiento y del cariño. Cuando se desecha el aspecto trascendente de la Navidad y se le exige sólo el lado festivo, se está pidiendo demasiado a la naturaleza humana. De igual manera sucede cuando lo divino no deja sitio para lo humano.

Es cierto que en los días de Navidad ocurren demasiadas cosas que son verdad y que no suceden en otros periodos del año, y por eso nos aferramos a seguir viviendo la magia de estos días. Sin duda, la Navidad lo cambia todo, y lo seguirá haciendo por mucho que a algunos les pese. Es una paradoja con tanta cilindrada, que el hombre posmoderno no puede calibrar de forma proporcionada.

En el siglo XVII por la visión puritanista del hombre, la Navidad tuvo que ser rescatada de la tristeza. En nuestro siglo, en el que el consumismo engulle a la magia, tendremos que rescatarla de la frivolidad.

Cada año, conocedores de lo que representan estas días festivos para la gran mayoría de los españoles, algunos políticos se empeñan en generar polémicas innecesarias con el único objetivo de intentar dividirnos. La sociedad es madura y no compra el argumento de etiquetar a las personas por su condición social, religiosa, cultural, ideológica o sexual para después echarlas a pelear de forma cobarde. La magia nunca divide, no lo entienden. No se atreven a defender lo que realmente piensan de la Navidad y de los Reyes Magos, e instrumentalizan a las personas para que se enzarcen en polémicas estériles de carrozas y oropeles. La magia llena los corazones de las personas de buena voluntad y no entiende de carrozas ideológicas. Felices Reyes Magos a todos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos