Las luces de Málaga

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Se encendieron las luces de la Navidad malagueña y las calles aparecen llenas como nunca. Mejor dicho, como siempre. Cada tarde es una verdadera fiesta. La iluminación navideña 'importada' de Londres para Málaga por Celia Villalobos, Antonio Garrido (un abrazo, amigo) y Teresa Porras en el ya muy lejano año de 1996 (con motivo de la World Travel Market que entonces se celebraba a finales de noviembre, tras un paseo de los mencionados por Oxford y Regent Street, que estaban cargaditas de luces por todos lados) ha ido in crescendo hasta lo que se ha convertido hoy: un verdadero espectáculo a cuyo alrededor se concentran a diario miles de personas, muchas de ellas venidas de otros puntos alejados de nuestra geografía capitalina. Hay quien no le gusta. Están en su derecho, porque para gustos colores, pero es evidente que a la gran mayoría le ocurre lo contrario. Ya hemos entrado en la Navidad, y la Málaga que deslumbra a todos, en estas fechas se supera. Los 'puristas' se pegan golpes en el pecho, pero la verdad es que cada día el examen sale adelante con alta nota y la gente lo agradece, lo reclama e incluso lo espera con ilusión.

Guste más o menos, está claro que es un enorme atractivo y que genera riqueza. Además, todo el montaje del centro 'ha tirado' a favor de los barrios, en el sentido de que se cuida mucho más ahora la ornamentación de los mismos que antes, sobre todo para evitar comparaciones, que siempre son odiosas. Ocurre que, como en cualquier casa, el salón principal suele ser el lugar más adornado y el que alberga el belén y el árbol, y calle Larios, aparte de estar considerada como una de las calles más bonitas (y caras) de España, es como el salón de todos los malagueños de la capital, e incluso me atrevería a decir que de la provincia. Las luces de Navidad alumbran unas fechas que conforme se van cumpliendo años se transforman de feliz e ilusionantes a agridulces, porque se entremezclan a partes casi iguales las presencias y las ausencias, que duelen mucho, y son especialmente recordadas en estas jornadas de brindis y turrones. Es un mundo de magia, de sonrisas, lágrimas y felicitaciones, de algarabía y de consumo, y también posiblemente las navidades sean las fechas más distintas y significativas del año; incluso para no pocos son las más bonitas, porque hay muchísima gente que disfruta mucho la Navidad. Por eso, que Málaga haya sido la ciudad de España mejor adornada e iluminada con motivo de estas fiestas -según una encuesta realizada por una cadena de televisión nacional-, llena de orgullo a los que nos gustan no sólo las luces, sino también la Navidad, y ese cambio en la vida cotidiana que conlleva: nada más por el hecho de que nos miremos unos a otros y nos deseemos felicidades ya ha merecido la pena.

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