Llueve a gusto de todos

La Aemet va a cobrar 50 euros a las cofradías por hablarles del tiempo

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Dicen que hablar del tiempo es una ordinariez y por eso hay que advertirlo: esta columna trata sobre la lluvia. Y lo hace por la sospecha de que ayer fue la primera vez en la historia en la que ha llovido a gusto de todos, con finura, lejos de esas antipáticas lluvias torrenciales que caen aquí y que lo destrozan todo. Que son exageradas y que por lo tanto son metáfora de nuestras personalidades. Muchos agricultores malagueños miraban al cielo, a ese infinito que no tiene línea, con todas las ganas de que le golpeara en la cara una lluvia fina con agua que no rebotara en el campo, sino que se hundiera. Uno de estos agricultores ha salido en la radio, era oriundo de la Axarquía, y ha dicho que todo esto de la lluvia fina estaba muy bien, pero que tenía que llover así por lo menos durante un mes, todos los días.

Hay cosas para todos los gustos y por eso también hay gente a la que no le gusta la lluvia y odia con profundidad todo lo que abarca el invierno, pero es que incluso ellos han agradecido el goteo: «Ha llovido toda la noche y hemos amanecido perdidos». Mientras se lee, llueve y de repente todas las noticias que hablan del fenómeno (y que caen por lo tanto en aquella ordinariez de hablar del tiempo) vienen ilustradas con una foto idéntica a la portada de 'Patria', de Fernando Aramburu. O con una que se le parece mucho; tanto que da igual. La única noticia cuya foto no tiene nada que ver es la que informa de la pretensión de la Agencia Estatal de Meteorología de cobrar una cifra redonda, 50 euros a las cofradías por hablarles del tiempo y de tú, por una cosa que suena muy bien y que vale ese dinero y que son las 'predicciones a medida'. En la foto de la noticia salen dos señoras de espaldas con paraguas y mantilla. Cabe esperar que la agencia sólo cobre cuando acierta, como nos pasa a los demás con la primitiva o con la quiniela, porque las últimas veces la Aemet se ha caracterizado por no haber dado ni una. Se han anulado vacaciones bajo un sol de justicia. La semana pasada, sin ir más lejos, anunciaron en Málaga unas tormentas gravísimas por un fenómeno meteorológico con nombre de mujer, y vimos en la televisión a un reportero seco, sin saber qué decir en la playa de La Malagueta donde al final no cayó ni una sola gota e incluso se oteaba, en el horizonte, algún bañista. Por lo demás podemos decir que ha llovido y la ciudad no se ha sumido en el caos. Acaso alguna alcantarilla. Acaso gente que tenía que aterrizar en Málaga y ha terminado en Murcia. Acaso El Balneario, que siempre se inunda de una manera espectacular sin que a nadie parezca importarle porque todas las intenciones han quedado atrapadas en la política. En aquel lugar las columnas que no sujetan nada piden muy rectas un puñetero espigón. Pero les gusta la lluvia.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos