Listas de espera

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La interpretación que se hace de las listas de espera sanitarias no es homogénea. Pasa lo mismo que cuando una botella tiene ocupada justamente la mitad de su capacidad. Unos dicen que está medio llena y otros aseguran que está medio vacía. Las dos versiones son ciertas. Como también lo es que si un individuo se come dos solomillos de ternera y otro ninguno, la media revela que cada uno se ha zampado un solomillo, aunque el primero esté al borde de la indigestión y al segundo las tripas le griten de hambre. El SAS, después de un año, ha dicho cuántos pacientes están en lista de espera y cuál es la demora medida que soportan. Si nos fijamos en los fríos números podremos pensar que la situación no es tan mala como la pintan los que critican a la Junta de Andalucía. Pero, claro, la realidad es bien distinta a las estadísticas. Porque, vamos a ver, en las listas de esperan son todos lo que están, pero no están todos los que son. Según la información facilitada por la Consejería de Salud, que puede consultarse en su página web, los malagueños aguardan una media de 72 días para ser operados, de 49 días para una primera consulta con el especialista y de 20 días para una prueba diagnóstica. Sin dudar de la veracidad de esos datos y sin ser un desconfiado de tomo y lomo, lo primero que cualquier enfermo se pregunta al saber que esas son las demoras medias es: ¿dónde hay que firmar para que lo intervengan quirúrgicamente en 72 días de una dolencia que no sea a vida o muerte, para que el especialista lo atienda en 49 días y, sobre todo y por encima de todo, para que le hagan una prueba en un plazo de 20 días?

La práctica diaria, tozuda ella, se encarga de poner infinidad de ejemplos, con nombres y apellidos, de pacientes que superan con creces esas demoras medias. Es gente que se da de bruces con una maraña de obstáculos que retrasa una semana tras otra la operación, la consulta especializada o la prueba que deben hacerle para que los médicos puedan emitir el diagnóstico. Que los malagueños esperen 43 días menos que la media española para pasar por un quirófano está muy bien, pero, aun siendo verdad, no supone un alivio para el enfermo que está pendiente de que una intervención quirúrgica le resuelva el problema de salud o, al menos, se lo mejore. En esto, como en todo en la vida, siempre hay alguien que está peor. Triste consuelo. El de las listas de espera es un escollo de primera magnitud que requiere de una reflexión profunda y de la puesta en marcha de medida eficaces que permitan que haya solomillos (es decir, quirófanos y asistencia rápida) para todos.

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