La línea de la decepción

El Campo de Gibraltar no puede permitirse el lujo de consolidarse como uno de los focos principales europeos del tráfico de diferentes sustancias ilegales ni por supuesto ser el santuario de la violencia

Que la sociedad cambia es evidente pero a veces sorprende de tal manera que parece el mundo al revés. La sociedad requiere diferentes parámetros que conforman el funcionamiento de un país. La educación, la sanidad, la justicia son pilares fundamentales junto a la seguridad. La seguridad de un país, guste o no, recae en el Poder Judicial y, por extensión, en las FCSE y del Ejército en tiempos de guerra.

Últimamente estamos conociendo con demasiada frecuencia noticias y hechos que en principio son contra natura. Guardias civiles así como policías, nacionales y locales, están siendo hostigados y acosados por diferentes personajes del mundo delincuencial. ¿Qué está pasando?, se me ocurren varios factores: pérdida de valores, falta de educación desde temprana edad, sensibilidad social y desamparo, aunque seguro que habrá unas cuantas más. Desamparo, ¿por qué?, desamparo policial legal, me explico. El rumbo que está tomando a pasos agigantados hacia la presión a las FCSE en diferentes ámbitos, tanto en el momento de la actuación policial como en situaciones de índole personal, es demasiado peligroso como para que la Administración y los ministerios de Justicia e Interior no tomen las medidas correctas para dotar a policías y guardias civiles de las herramientas necesarias para combatir esta forma de actuar.

La delincuencia está en constante evolución, eso es obvio, siempre lo ha estado y hasta es lógico, pero lo que no es lógico y se debe de evitar a toda costa es que la violencia llegue hasta un punto tan álgido como el que está tomando. Desde la asociación a la que pertenezco venimos denunciando y poniendo en alerta a quienes nos ¿dirigen? del cariz que está tomando la situación. Ya ha habido un policía local fallecido en una persecución por narcotráfico, numerosos policías nacionales y guardias civiles embestidos por vehículos de potente cilindrada, enfrentamientos... ¿a qué más se está esperando?

Proponemos un pacto de Estado integral el cual contemple esta problemática desde diferentes ámbitos: incremento y especialización de las Fuerzas de Seguridad; un plan de empleo en la zona que acabe o palíe el descarnado 40% de desempleo general, un 80% entre los jóvenes. Mejora de la formación y educación entre los jóvenes con el fin de combatir el altísimo porcentaje de abandono escolar entre menores. Estrechar verdaderamente la cooperación entre las administraciones públicas, Junta de Andalucía, Gobierno de España y Europa, así como la creación de juzgados especiales contra el narcotráfico, además de seguimiento y control de todas aquellas actividades que se crean ante la necesaria ocultación de los beneficios obtenidos con la actividad ilícita, es decir, investigar empresas, bienes, operaciones comerciales, bancarias, nivel de vida, etc., en los que hay que involucrar a otros organismos como Seguridad Social, entidades bancarias, Agencia Tributaria y los que hagan falta.

El Campo de Gibraltar, que es una de las comarcas con más identidad propia de Andalucía, no puede permitirse el lujo de consolidarse como uno de los focos principales europeos del tráfico de diferentes sustancias ilegales ni por supuesto ser el santuario de la violencia. Andalucía, España por extensión, Cádiz, esta hermosa tierra andaluza tiene por historia razones poderosas para que además sus propias gentes, mujeres y hombres sean quienes junto a la ley, las FCSE y el Estado de derecho arrojemos por la borda a quienes desean imponer un modo de vida al margen de la ley, además jugando con la salud, la educación y el futuro de nuestra sociedad que son las jóvenes generaciones de Andalucía.

Si hay que retomar el espíritu de quienes doblegaron y echaron fuera al ejército napoleónico en el siglo XIX, se hace; si hay que hacerse tirabuzones con los fardos de hachís y polvos de talco con la cocaína, se hace. Y a los violentos, a los que cruzan el límite de la ley, se les aplica la máxima pena posible, con la ley en la mano.

Jueces, fiscales, políticos, algunos meapilas que no ven más allá de su pomposa carrera hacen un flaco favor a la sociedad, porque la sociedad honrada y decente lo que quiere y necesita es vivir en paz. Si hay que ser inflexible para conseguirlo, se hace. Que La Línea de la Concepción no se materialice en la línea de la decepción.

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