La tribuna: Acción solidaria

Líderes en generosidad

Es algo reconocido y se ha convertido en parte de nuestra marca España que los españoles somos capaces de implicarnos y dar lo mejor de nosotros cuando detectamos verdaderas necesidades

ANGIE MORENO RODRÍGUEZGERENTE DE FUNDACIÓN HARENA

La desaparición de Gabriel Cruz, el niño almeriense de ocho años cuyo cuerpo fue hallado el pasado 11 de marzo en el maletero del coche que conducía la pareja de su padre, Ana Julia Quezada, ha conmocionado a la sociedad española. Todavía impresionados por lo sucedido, hemos escuchado a los investigadores de la Guardia Civil narrar los detalles de sus pesquisas, y hemos visto lágrimas en el rostro de los agentes al no encontrar al niño con vida.

Miles de personas habían peleado contra reloj con la esperanza de que Gabriel estuviera vivo, en alguna parte. La implicación de la población fue máxima desde el primer momento. Todos los que pudieron compartieron la foto del niño en redes sociales y a través del Whatsapp; y muchos otros se desplazaron a Almería para colaborar en la que se ha convertido en la búsqueda más multitudinaria de la historia de España. Nada menos que 5.000 personas participaron en las batidas organizadas por la Guardia Civil, 3.000 de ellas de forma voluntaria. Ese movimiento masivo de solidaridad acompañó a los padres de Gabriel durante los 12 días que duró la búsqueda, y sostuvo los esfuerzos y la motivación de los funcionarios de la UCO de la Guardia Civil en esa semana y media de angustia e inquietud.

La sociedad española es una de las más solidarias del mundo. Llevamos décadas en lo más alto del 'ranking' de donaciones de órganos y trasplantes. España es el país con más misioneros y cooperantes repartidos por el mundo, y casi el 40% de la población colabora con alguna ONG. En nuestro país existen unas 15.000 organizaciones solidarias. Son las ONG españolas las que han abanderado las labores de rescate de inmigrantes y refugiados en el Mediterráneo. Y es España, también, el segundo país del mundo que más aporta a las misiones cada año, sólo superada por Estados Unidos. Somos líderes en generosidad.

Que los españoles somos capaces de implicarnos y dar lo mejor de nosotros cuando detectamos verdaderas necesidades es algo reconocido, y que se ha convertido en parte de nuestra marca España, de nuestro prestigio en el mundo. El número de personas que acude en ayuda de otras de manera habitual a través de tareas de voluntariado se acerca en la actualidad a los cuatro millones, y ha sido precisamente la crisis económica el contexto en el que esta cifra se ha disparado.

El voluntariado recoge lo mejor de nuestra sociedad, nuestros valores más altos puestos al servicio de personas sin recursos, de personas débiles, enfermas, y de todos los que han sufrido el zarpazo del sufrimiento en sus diferentes formas. El voluntario es esa persona que ha decidido dar la mano a otras para que nadie se quede en la cuneta.

Una de las peores formas de sufrimiento es la soledad, especialmente frecuente entre las personas mayores. Casi dos millones de personas mayores en España la padecen. A nivel europeo, y según una encuesta de Eurostat (Oficina Europea de Estadística) elaborada en 2017, el 6% de la población europea no puede pedir ayuda a nadie, ni tiene nadie con quien hablar. En la Unión Europea hay 30 millones de personas aisladas.

El Defensor del Pueblo Andaluz recogía en su informe de 2016 que en Andalucía hay casi 300.000 hogares formados por una sola persona mayor de 65 años. En la mayoría de los casos se trata de mujeres (75%) que viven con ingresos inferiores a los 600 euros al mes. Ante la situación de soledad y dependencia que sufren muchas de estas personas, el Defensor del Pueblo Andaluz inició una actuación de oficio para instar a la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta y a los 29 ayuntamientos andaluces de más de 50.000 habitantes a dar cobertura a esta población, mayoritariamente olvidada.

En nuestra ciudad, Málaga, son más de 23.668 las personas de edad avanzada que viven completamente solas. Este drama sucede muy cerca de nosotros. Quizás son nuestros vecinos del bloque, o coincidimos con ellos en el supermercado o en la parada del autobús. A muchos ni los vemos, porque no tienen movilidad para salir a la calle. Son un colectivo silencioso, que no se queja, que no levanta la voz, pero que sufre el frío de la indiferencia.

En Fundación Harena hemos dicho NO a la soledad de los mayores, y hemos desarrollado el programa Soledad 0-Vida 10, que hasta ahora ha aliviado en Málaga la soledad de más de 1.900 personas. Este logro no hubiera sido posible sin los más de 2.000 voluntarios que han puesto el hombro, dedicando dos horas de su tiempo cada semana a algo tan sencillo como acompañar a alguien que está solo. Esperamos y necesitamos que este año sean muchos más los que decidan dar un poco de su tiempo porque las personas mayores merecen todo nuestro afecto.

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