La Tribuna

Este kilo de garbanzos se llama Raúl

La Gran Recogida de Alimentos tendrá lugar en toda España los días 1 y 2 de diciembre próximo con el objetivo de captar más de 600.000 kilos de alimentos en nuestra provincia

JOAQUÍN JIMÉNEZVICEPRESIDENTE DE BANCOSOL ALIMENTOS

No es que queramos en Bancosol poner nombre a todos los kilos de comida que repartimos, es que ponemos cara a nuestro trabajo. En el origen y en el fin de nuestro hacer están esas personas, con nombre y apellido, que lo pasan mal por muy diversas circunstancias y que son las que nos mueven a trabajar en los bancos de alimentos.

Es injusto que en España haya necesidad alimentaria. Según datos recientes, 3,5 millones de andaluces, el 41% de la población vive en riesgo de pobreza y de exclusión social. Son números aterradores a los cuales parece que hemos dejado de lado por una sensación de que la crisis ya ha pasado. Es verdad que vemos los bares y restaurantes llenos, que nos lanzan una cortina de humo que no nos permite ver la realidad social a nuestro alrededor.

Hay personas que me dicen que en España nadie se muere de hambre. Cierto, pero no olvidemos lo bien que les viene a las familias necesitadas ayudarles con alimentos para que puedan destinar sus recursos a otras necesidades familiares. Nadie duda que es la misma bolsa en la economía familiar y si se les ayuda de esta forma, con alimentos, podrán atender otras obligaciones como atender la hipoteca, el recibo de luz, el elevado pago de impuestos...

Y frente a esto otra injusta y escalofriante cifra: en España se tiran a la basura 7,7 millones de toneladas de alimentos. Pongamos la cifra completa: 7.700.000.000 kilos de alimentos, algo así como 170 kilos por persona al año. Y no nos equivoquemos al echar la culpa a los centros de distribución. En ellos se tira apenas el 5% de esa cantidad. En producción el 39% aproximadamente, en restauración el 14% y en nuestras casas, en las familias, despilfarramos aproximadamente el 42% del total. No sé cómo se calcula esto, solo sé que son cifras de la FAO. Aunque la cifra fuera la tercera parte, seguiría siendo vergonzante para todos nosotros.

Si a esto le añadimos las graves consecuencias ecológicas como consecuencia de la producción y eliminación de todos estos alimentos, nos daríamos cuenta de las dimensiones de este escándalo. Prácticamente la producción de los alimentos que después desechamos se lleva el 30% de la superficie productiva del planeta a la que se destina el equivalente a 75 veces el consumo anual de agua en España y se producen 3.300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero. Sí, escandaloso.

Para ayudar a paliar estas dos inmensas injusticias sociales nacen los bancos de alimentos. Nuestra principal misión, ser puente de unión ante estas dos realidades antagónicas. Nos dedicamos a captar los excedentes de producción y distribución, para hacerlo llegar a través de más de 230 entidades colaboradoras a casi 50.000 personas en nuestra provincia.

Pero si hiciéramos solamente esto, creo que nos faltaría algo. Como decía, nos importan las personas, pero en singular, y lo único que puede sacarles de esta situación y devolverles la justicia social a la que tienen derecho es el trabajo. Por ello, en 2014 iniciamos un proyecto de inclusión, mediante cursos, prácticas en empresas y su seguimiento, que han permitido que muchas personas hayan encontrado un trabajo digno y por tanto que dejen de depender de asistencia alimentaria o de otro tipo. Desde aquí mi gratitud a todas las empresas colaboradoras que nos ayudan en la preparación de estas personas.

Y en ese marco se encuentra la quinta edición de la Gran Recogida de Alimentos que tendrá lugar en toda España los días 1 y 2 de diciembre próximo, con el objetivo de captar más de 600.000 kilos de alimentos en nuestra provincia, y de animar a toda la sociedad, a todas las familias especialmente, a no bajar la guardia ante la difícil situación que están viviendo muchos hermanos, vecinos, conocidos nuestros, personas que viven a nuestro alrededor y que en muchas ocasiones mantienen en silencio esa situación a veces humillante de precariedad.

En fin, amigos lectores, permitidme para concluir haceros un doble llamamiento: primero, a participar con vuestro tiempo como voluntarios en la Gran Recogida recogiendo los alimentos que nos donan en los más de 330 supermercados en los que estaremos, y a ayudar en la posterior clasificación de alimentos; y segundo, un llamamiento a todos los malagueños a donar alimentos no perecederos (leche, legumbres, conservas de todo tipo, aceite, alimentos infantiles, y si es posible que no se den alimentos frescos ni arroz ni pasta, ya que de esto tenemos en almacén). Son pequeños gestos que dan vida, como dice el lema de nuestro cartel; pequeños gestos que se llenan de relevancia si a esos pocos kilos de alimentos que donamos les ponemos nombre y una cara sonriente de personas necesitadas que los reciben. Gracias.

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