Crónica política

Juan Cassá tiene la moral por las nubes

Juan Cassá, en un encuentro de Ciudadanos./
Juan Cassá, en un encuentro de Ciudadanos.

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

El 26 de mayo de 2015, dos días después de las elecciones municipales de ese año, Juan Cassá afirmó en una entrevista con este periódico: «No es una locura que yo sea el alcalde». En aquellos momentos, comenzaban las negociaciones para la gobernabilidad en el Ayuntamiento de Málaga entre la formación naranja con el PP y el PSOE y el líder de Ciudadanos quería hacer valer la fuerza y la influencia de los tres concejales que había obtenido la formación en su primera comparecencia en las urnas. Aquella aspiración quedó en eso, en un deseo expresado en un momento concreto, porque finalmente el popular Francisco de la Torre volvió a ser elegido regidor de la capital. Ahora, a año y medio de los comicios locales de 2019, y con el viento a favor de las encuestas para Ciudadanos y con escenarios como el de Mijas, donde su compañero de formación Juan Carlos Maldonado, con cinco concejales y siendo la tercera fuerza política del municipio, gobierna una de las principales ciudades de la provincia, Cassá vuelve a coger moral y otea en el horizonte opciones de poder ser el próximo alcalde de Málaga.

En estos días, cuando se le pregunta sobre el debate abierto en el seno del PP sobre su candidato a la Alcaldía de Málaga, el portavoz naranja en la Casona del Parque ha cogido una línea argumental definida: sostiene que a él y a su partido no le preocupa la decisión de los populares y subraya el convencimiento de que tanto él como su formación están preparados para liderar lo que llama la cuarta etapa de Málaga. Las anteriores son las del socialista Pedro Aparicio-regidor entre 1979 y 1995- y la de los populares Celia Villalobos (1995-2000) y Francisco de la Torre (2000-?). Cassá sostiene que «ya es hora de que un partido moderno y nuevo venga a liderar esta cuarta etapa y nos vemos capacitados». Y él se ve con posibilidades de ser ese nuevo líder.

La experiencia acumulada de tres años y el viento de cola de las encuestas han elevado la moral y las expectativas de Ciudadanos a nivel nacional y en otros ámbitos territoriales. En ese contexto hay que entender el posicionamiento político de Juan Cassá. En las cocinas de los partidos se manejan en estos días diferentes sondeos, cuyos resultados son positivos para la formación naranja. Tal es así que alguno de ellos, según se comenta en los cenáculos políticos de la ciudad, dibuja una situación en la que Ciudadanos casi igualaría en concejales al PSOE en el Ayuntamiento y se quedaría a apenas dos o tres escaños del Partido Popular. Un resultado que situaría a la formación naranja en una posición de fuerza para exigir tanto a socialistas o populares en las futuras negociaciones la Alcaldía para gobernar la ciudad. Por moral, que no quede, piensan algunos, que recuerdan los 'pinchazos' de las encuestas en los últimos años.

A ello se une que Ciudadanos está de moda en la provincia. Desde septiembre, el número de integrantes (engloba afiliados y simpatizantes) ha subido un 27% hasta alcanzar los 5.000, lo que sitúa a Málaga en la quinta provincia española en integrantes naranjas, según los datos aportados por el secretario de Organización nacional, Fran Hervías, este sábado durante una reunión con coordinadores locales del partido de Albert Rivera.

Por su parte, IU sigue embarcada en su proceso para definir las líneas estratégicas para sentar las bases de un bloque de izquierdas -donde convergerían partidos políticos, organizaciones sociales, sindicatos y plataformas ciudadanas- cara a las próximas citas electorales, en especial, las municipales de 2019. Casi un centenar de representantes malagueños de la coalición participaron este sábado en el encuentro de asambleas locales en Sevilla para perfilar las estrategias de una confluencia electoral.

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