El sitio de mi recreo

La izquierda ignorante

José Antonio Trujillo
JOSÉ ANTONIO TRUJILLOMálaga

La ignorancia insiste siempre. Es altavoz para los nuevos revolucionarios de 'iPhone' y camiseta con mensaje, en los días de sol y su refugio en las noches de frío y adversidad. Introduce con frecuencia la mentira en la realidad y eleva a categoría su contradicción consustancial. La política es madre solícita para muchos ignorantes en las sociedades occidentales para nuestra desgracia. La posmodernidad parió a un hombre que llora por las consecuencias, pero que se niega a estudiar y analizar las causas. Reduce el debate a un estado de ánimo del nuevo individuo que se asusta con las consecuencias de su propia libertad pero que no duda en amenazar la del diferente.

La madurez de la democracia en España está siendo probada. El desafío secesionista catalán pretende romper las costuras de un país moderno que ha vivido en paz, libertad y prosperidad durante décadas. La crisis económica y los efectos devastadores de la corrupción han propiciado un escenario propicio para que algunos enarbolaran la bandera de la nueva política como única salida de los males de una sociedad en entredicho como la nuestra. Los deseos reaccionarios de deslegitimar la Transición española desde el nacionalismo y populismo radical como paso previo a un pretendido cambio de régimen constitucional, como hasta ahora lo habíamos conocido, nos ha descubierto a una nueva izquierda, no sólo posmoderna, sino fundamentalmente ignorante. Analizando muchos de los planteamientos públicos de los dirigentes de ERC, Bildu, 'Geroa Bai', la CUP, la izquierda radical-agraria andaluza y gran parte del entorno morado de Podemos, comprobamos varios puntos en común. No creen en la democracia con mayúscula, sólo defiende su versión reducida de la misma; la contradicción permanente inunda su discurso y su ignorancia les ayuda a construir una realidad paralela que no deja sitio ni a los propios. Rasgos todos ellos que había superado la izquierda moderna con la caída del muro de Berlín.

Hemos conocido esta semana que el dirigente comunista histórico malagueño Pedro Moreno Brenes, hombre honrado y de fuertes convicciones democráticas, abandonaba su formación política por ser calificado por los propios de fascista en muchos de sus planteamientos. Comunistas de chaqué y tertulia televisiva se atrevían en las redes sociales a darle lecciones de democracia al profesor Moreno. Con su coherencia personal ha descrito las señas de identidad de esta nueva izquierda: «no puedo permanecer impasible ante una forma de entender la política del todo vale: no se puede dinamitar algo tan delicado como un sistema democrático por ignorancia». Ha dicho.

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