Más izquierda, más calle, más militancia

El PSOE para Málaga que anhelamos es el de una organización que trabaje conectada con la sociedad civil, que sea el vehículo de la ciudadanía con las instituciones

El PSOE de Málaga que queremos es el partido que salió del 39.º Congreso Federal y que es diferente al partido que hemos tenido en nuestra provincia en los últimos años. Por eso, decimos que queremos un cambio y no un recambio, un partido basado en la militancia, de izquierdas e involucrado en la sociedad malagueña.

Queremos un PSOE que sea reconocido por la ciudadanía progresista como un partido de izquierdas y de gobierno. Un partido coherente, que diga lo que haga, y que haga lo que dice, un partido convincente y responsable, que represente nítidamente los valores de la igualdad, de la justicia, de la libertad y de la solidaridad, adaptados al siglo XXI, que tenga en la lucha contra la desigualdad su principal reto y que trabaje por una transición ecológica de la economía malagueña, para generar empleo de calidad y con futuro.

Queremos un partido donde la militancia sea escuchada, que exprese con libertad su opinión, donde el debate sea un proceso continuo como mecanismo previo a la toma de decisiones, para que todos y todas nos sintamos parte de ella. Pero también creemos que las decisiones trascendentales sean de los y las militantes, por ejemplo, decidiendo que los pactos postelectorales provinciales con otros partidos que permitan gobernar al nuestro sean sometidos al voto de la militancia. Dirigir al partido con la militancia y no de espalda a la misma es un compromiso que la candidatura que encabezo llevará a cabo si cuenta con el voto mayoritario el próximo domingo.

El PSOE para Málaga que anhelamos es el de una organización que trabaje conectada con la sociedad civil, que sea el vehículo de la ciudadanía con las instituciones, para que el Estado del bienestar sea mejorado y no recortado por las políticas neoliberales del Partido Popular. Queremos un partido con una dirección que impulse el trabajo con los movimientos progresistas, cercano a las personas que trabajan en diferentes ámbitos de la vida vecinal, social, universitaria, feminista, cultural... y que sea capaz de articular una alianza progresista que aglutine un proyecto de mayorías para nuestra provincia.

Otro de los elementos que debemos cambiar en nuestro partido es la cultura organizativa. Un PSOE renovado, dinámico y que lidere a la ciudadanía malagueña en la lucha por una sociedad más justa y eficiente sólo puede encontrar a sus responsables y líderes entre quienes demuestran la mayor capacidad, formación y compromiso con los valores socialistas que pretendemos defender con todas nuestras fuerzas. Un compromiso permanente con el proyecto de transformación de nuestra sociedad que puntualmente se materializa con la asunción de responsabilidades orgánicas o institucionales, que en ningún caso debe desconectarse de la sociedad a la que pretenden servir. El PSOE malagueño ha sido durante mucho tiempo una referencia nítida para nuestros vecinos y vecinas, que nos otorgaron reconocimiento social y confianza electoral. Para poder volver a ejercer ese liderazgo en nuestra sociedad es necesario que se nos vuelva a percibir como una parte más de la misma, con sus mismas inquietudes y preocupaciones, y sometidos a las mismas amenazas.

Es imprescindible que el PSOE de Málaga tenga una voz clara como partido, diferenciada de las instituciones donde gobierna y que se relacione con ella desde una posición de lealtad pero no de sumisión, desde donde podamos exigir el cumplimiento de las promesas electorales, teniendo como pilar esencial la creación de infraestructuras, proyectos, planes y programas necesarios para generar empleo y bienestar para la ciudadanía malagueña, ejerciendo esa labor desde el compromiso con militantes y votantes.

En este nuevo ciclo político en el que está inmerso el PSOE, nuestra organización en Málaga debe formar parte de este nuevo proyecto que ha generado ilusión en nuestros votantes a nivel nacional. La ciudadanía andaluza y malagueña necesita que el gobierno de España tenga color socialista para cambiar las políticas que tanta desigualdad está generando la derecha en nuestra tierra, por lo que es necesario que la nueva dirección que salga de este proceso de primarias trabaje con lealtad y convicción para que ese deseado cambio llegue cuanto antes.

De la misma manera, esa labor hay que llevarla a cabo con la federación andaluza del PSOE. Málaga debe seguir siendo parte del proyecto regional socialista y ayudar al Gobierno de la Junta de Andalucía, pero debe hacerlo con voz propia, defendiendo los intereses de nuestra provincia, que es el motor económico de Andalucía y, por lo tanto, con una importancia estratégica, por lo que Málaga debe recuperar su peso en Andalucía en todos los niveles.

Después de este proceso de primarias, el Partido Socialista debe poner rumbo a las próximas citas electorales que se avecinan en el año 2019, con el objetivo de poner todos nuestros esfuerzos en solucionar los problemas que verdaderamente preocupan a la ciudadanía. Para ello, del proceso en el que ahora nos encontramos inmersos queremos que salga un partido unido, renovado, con más fuerza y mejores ideas aún. Y eso sólo es posible con la integración en los diferentes órganos de dirección de todos los puntos de vista que hoy se confrontan, mi compromiso de integración y normalización es claro. Por eso, y porque por encima de las diferencias del modelo de partido que queremos para el futuro, son muchísimos más los ideales que nos unen como socialistas, el día 2 seguiré trabajando con toda la familia socialista de esta provincia, como secretario general o como militante de base, para hacer de ella un lugar donde podamos vivir mejor y donde prevalezcan la igualdad, la solidaridad, la libertad y la justicia social.

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