El artículo de José Andrés Torres Mora: Irse

JOSÉ ANDRÉS TORRES MORA

Esta semana hemos sabido que la Academia de la Lengua ha aprobado el uso de iros en lugar de idos, que, al parecer, está casi en desuso. Personalmente prefiero el idos, porque queda, más que correcto, señorial: idos a hacer puñetas suena más respetuoso que iros a hacer puñetas. Lo bueno es que podemos seguir usando el idos, y además tenemos el iros, una maravilla. Una pena que todo no tenga una solución tan sencilla y barata.

Cuando el presidente Rodríguez Zapatero dijo aquello de que el concepto de nación es discutido y discutible, trataba de aprovechar la amplitud de sentido de la palabra nación, para buscar una solución a un problema de estrechez de sentido de algunas personas. Quienes se lanzaron contra el presidente socialista deberían copiar cien veces las seiscientas referencias bibliográficas de la tesis doctoral de mi colega Araceli Serrano, para que vean lo discutible y discutido que es el concepto de nación. Claro que ni los nacionalistas españoles ni los nacionalistas catalanes estaban dispuestos a hacer el más mínimo esfuerzo para ampliar el sentido de la palabra nación, y menos todavía su propio sentido común. Y en estas estamos.

Lo curioso es que tanto los nacionalistas catalanes, como los nacionalistas españoles, han cambiado, gratis, el significado de otra palabra cuyo sentido, en principio, no es discutido ni discutible en ninguna parte, salvo, quizá, en Galicia. Me refiero a la palabra irse. Cuando uno se va de un sitio lo que hace es dejar de estar en ese sitio, para estar en otro. Irse de casa es una acción por la cual, cuando se ha completado plenamente, si alguien se asoma a tu habitación, no estás. Es más, tu madre la tendrá tan ordenada que resultará obvio para cualquiera que ya no vives allí desde hace bastante tiempo.

Esta semana hemos leído que el nuevo jefe de los mossos d'esquadra escribió un tuit en el que decía: «Espero que nos vayamos ya porque me dais pena todos los españoles». También es frecuente oír a decir a los nacionalistas españoles al referirse a los independentistas catalanes: ¡que se vayan! Y es ahí donde creo yo que está el problema con el significado de irse. ¿Alguien ha tenido noticias de que los independentistas haya pedido cobijo en algún otro lugar de la tierra? No, no hay noticias de que lo hayan pedido.

¿Por qué no están buscando sitio en la ancha geografía del mundo los independentistas catalanes que se quieren ir de España? Muy sencillo, porque hay un error de interpretación del término irse. Lo que quieren los independentistas no es irse de España, sino echar de Cataluña a las instituciones españolas. Y, si se tercia, a los catalanes que también se sienten españoles, que a partir de la independencia serán considerados extranjeros en su propio país por la autoridad competente. Si los independentistas catalanes consiguieran su propósito de irse de España, no habría que buscarlos en el Mediterráneo, sino en sus casas, por ejemplo, en Girona. La independencia no consiste en que los catalanes se vayan de España, sino en que los españoles se vayan de Cataluña, a ver si nos enteramos.

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