Investigar el cáncer

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Los expertos estiman que en 2030 el cáncer matará a una persona cada dos segundos y que cada segundo y medio se diagnosticará un nuevo tumor. Mal augurio ese, aunque no hay que darse por vencidos, porque en el lado bueno está que ya más de la mitad de los cánceres se curan, un porcentaje que se prevé que aumente en los próximos años a medida que las investigaciones que hay en marcha y otras que se desarrollarán den los frutos esperados. La investigación es la clave en la lucha sin cuartel que los médicos mantienen contra un enemigo con el que no cabe firmar la paz ni el perdón es posible. Como la gente vive cada vez más tiempo, las enfermedades oncológicas provocan más muertes. El envejecimiento es el principal factor que incrementa la incidencia del cáncer. Poco se puede hacer contra cumplir un año más cada 365 días, pero sí es posible aplicar remedios preventivos para que el cáncer lo tenga más difícil. Decirle adiós al tabaco para siempre, practicar ejercicio físico de modo regular para contrarrestar la obesidad, seguir fielmente la alimentación mediterránea y no empinar el codo como si el mundo se fuese acabar son comportamientos que ayudan a prevenir la aparición de los tumores.

Además de evitar el riesgo llevando estilos de vida saludables, el cáncer hay que atacarlo a través de la investigación, tanto la clínica (ensayos con pacientes) como la traslacional (la que se hace en los laboratorios). Gracias al trabajo de los científicos se han dado pasos muy importantes para conseguir la curación de los tumores y para elevar la calidad de vida de los enfermos. Ese es el camino a seguir. Cueste lo que cueste. El dinero que se destine a encontrar nuevos fármacos contra el cáncer será un dinero bien empleado. Son muchas las vidas humanas que están en juego. En el caso de la provincia de Málaga, los hospitales Regional Carlos Haya y Clínico Universitario desarrollan en estos momentos 82 ensayos clínicos relacionados con los tumores, lo que supone el doble que hace tres años. Esos ensayos, coordinados por el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima), reciben una financiación anual de tres de millones de euros, cantidad que en su mayoría procede del sector privado. La ciencia en España ha mejorado, pero sigue siendo una hermana pobre. Los investigadores, que realizan un trabajo vocacional, precisan de más apoyos económicos, porque con la vocación no se come. Cuanto más y mejor se investigue el cáncer, más herramientas se dispondrán para ganarle la partida con garantías.

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