El extranjero

Inocentes

El antiguo monigote que antes te colgaban en la espalda puede llamarse ahora tuit, Whatsapp o Facebook

Antonio Soler
ANTONIO SOLER

Inocentes los que creen al pie de la letra los programas electorales de los partidos políticos. Inocentes los niños que imitando a sus mayores son conducidos -aquí no los pixelan, aquí los estresan y angustian- a los platós de televisión para que hiervan carne, condimenten legumbres y gesticulen como piensan que hay que gesticular en televisión para transmitir generosidad, pasmo o sorpresa, camino de la genialidad, camino del puchero. Inocentes los vecinos malagueños afectados directamente por las interminables obras del metro. Inocentes y mártires aquellos que han visto perjudicado o arruinado sus negocios por el mismo motivo. Inocentes los vecinos de Eugenio Gross que aspiran a un referéndum para solventar si el metro será metro, tranvía o Espíritu Santo.

Antiguamente los periódicos, las radios y las televisiones -la televisión única hay que decir- incluían entre sus noticias una broma para que los más inocentes creyeran lo imposible. Una patraña. Ahora lo imposible se hace posible y viaja por las redes sociales y por Internet. Las patrañas se llaman 'fake news' y los inocentes se calculan por millones. No para divertirlos, no para luego desmontar el engaño, sino para que éste sea permanente. Inocentes los que se dicen perfectamente informados. El antiguo monigote que antes te colgaban en la espalda puede llamarse ahora tuit, Whatsapp o Facebook. Cada día es el día de los Santos Inocentes. Tal vez en un futuro similar al de 'El cuento de la criada' aspiremos a que haya un día al año de los No Inocentes. Un día para la verdad.

Mientras, seguiremos caminando por esta senda donde lo real y lo imaginario, la verdad y lo falso, tienen no sólo dos caras, sino miles. Seguiremos contando y acumulando inocentes. Inocentes como esos que cada dos domingos -o ya casi cada dos lunes- acuden a La Rosaleda con el deseo de que el jeque permita que el equipo tenga una planificación coherente. Inocentes y mártires las mujeres avasalladas, agredidas o asesinadas por esos individuos que creen ser sus dueños. Inocentes hasta la candidez más tierna aquellos que leen a Dan Brown, Paulo Coelho y demás parroquia y piensan que en algún momento han estado en parajes cercanos a la literatura. Inocentes los concejales de Málaga Ahora si piensan que su valiosa y justa denuncia sobre el incumplimiento de la ley que llevan a cabo las terrazas del Centro tendrá algún resultado. Inocentes los independentistas que creyeron que Puigdemont y Junqueras les traerían la República Catalana en este casi extinto 2017. Inocentes los que la semana pasada fueron a votar al PP e inocentes los afiliados a ese partido que hicieron de apoderados creyendo que cada uno de ellos contaría miles de votos. Inocentes los policías que durmieron en las tripas del Piolín en pésimas condiciones e inocentes sus compañeros que comieron bacalao frito en Nochebuena. Inocentes de Tabarnia, inocentes de Siria, inocentes ahogados del Mediterráneo que soñaron con llegar a un paraíso llamado España, Italia o Grecia. Hoy es el día de todos ellos, hoy es el día de más de media humanidad.

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