Ilusión de vivir

La rotonda

José Miguel Aguilar
JOSÉ MIGUEL AGUILAR

Para gustos, colores; para maldad, la de los humanos; para horror, el que avientan las personas. Ha sido una semana que atravesaba todos los estados de ánimos, desde la consternación a la ira, pasando por la sorpresa e incluso por una sonrisa que esbozaba un rostro apagado. Las páginas de SUR eran fiel reflejo de la actualidad, como ese espejo del alma que retrata las emociones. Amanecimos el lunes secándonos las lágrimas derramadas el domingo por la muerte cruel de Gabriel, ya para siempre un pescaíto que navega por los océanos celestiales sin bruja que temer. El martes conocimos los detalles macabros de un crimen difícil de digerir que ha conmocionado durante días a un país en vilo con la mirada atenta a lo que acontecía en algún lugar perdido de Almería, cuyo paisaje estaba a tono con la decoloración del corazón partido por la angustia y el sufrimiento de esos padres. El miércoles nos llenó de ira las contradicciones de la madrastra, más malvada que nunca en cualquier cuento inocente, además de la imagen de Juan Antonio Roca en libertad tras 12 años en la cárcel por el 'caso Malaya', que salpicó Marbella de natas playeras en forma de corrupción generalizada en un Ayuntamiento que, sin saberlo, fue pionero de lo que ocurría en España y que se ha conocido al detalle durante esta década. La reflexión a mitad de semana giraba en torno a lo barato que sale saquear una ciudad, ya que el cerebro de la trama cambia los barrotes diarios por el trabajo en un centro de reinserción social de reclusos de Cáritas en Málaga.

Un día después el ánimo se levantaba a la par que el cielo se encapotaba con la vuelta de la lluvia; un dato económico revelador sacaba a relucir una alegría entre tanta desgracia, pues la venta de viviendas reactiva el mercado inmobiliario dando señales de aceleración, mientras el universo perdía a su cerebro con la muerte de Stephen Hawking. En el Congreso de los Diputados se debatía un tema que le interesa a todos los españoles, los que ahora son mayores y los que siendo jóvenes un día se beneficiarán de ello, el de las pensiones. Del resultado mejor no opinar porque una vez más los políticos no se pusieron de acuerdo en un asunto que tenía que ser de Estado y no partidista.

Mañana, los jubilados tienen previsto movilizarse en un centenar de ciudades para que sean escuchadas sus pretensiones después de soportar años de crisis alimentando las esperanzas de sus hijos y nietos. Ahora son ellos los que necesitan mantener la ilusión de vivir.

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