Hospital ambulante

Las dudas sobre los suelos elegidos detrás del Materno hacen dudar ya de todo, sobre todo del calendario

José Vicente Astorga
JOSÉ VICENTE ASTORGA

Una comisión puede resultar imbatible si lo que se quiere es alargar al infinito la solución de los problemas. La estrategia política la acuñó Napoleón y ha creado escuela dentro y fuera de los parlamentos. No hay foro a salvo del peligro real de que el intercambio de datos y opiniones entre sus miembros, experto o no, no acabe en terreno abonado para que la solución se quede en la puerta, sobre todo si los retrasos y la realidad acaban pasando sobre los datos y las opiniones como una apisonadora. Para no llegar a ninguna parte no hace falta que se trate necesariamente de una comisión de investigación, de esas donde últimamente sus señorías le ponen muy fáciles las cosas al interrogado, que sale de allí como un ácido acusador más por la floja preparación de los que le preguntan que por habilidad propia. Los minutos de telediario están así garantizados, pero una comisión o grupo de expertos para aconsejar sobre un proyecto es otra cosa muy distinta. El grupo de 39 profesionales que convocó en su día la Consejería de Salud es la primera realidad concreta, más allá de anuncios y adjetivos hiperbólicos para avanzar en el proyecto. A todos se les supone dedicación y experiencia. Su trabajo es anodino y silencioso, con un calendario y un objetivo concretos a la vista. Pese a todo eso, un foro así no está libre de riesgos y la ilusión del principio puede acabar en quintales de papel que sólo llevan a la melancolía, que no suma en el presupuesto. No es el análisis de un pasado sin solución, sino el futuro lo que está ahora entre manos. El nuevo hospital para Málaga, una operación a vida o muerte para la sanidad pública, son 230 millones de euros que hoy resultan tan ilocalizables como la parcela necesaria para levantarlo. Cuando todo parecía que el lugar elegido venía de un diagnóstico compartido y con aplauso general, las dudas llegan o, si estaban larvadas, rebrotan como una asfixiante alergia primaveral. Las dudas sobre los suelos elegidos detrás del Materno hacen dudar ya de todo, sobre todo del calendario. Hará falta una segunda opinión, y se ve que no sólo médica, para que antes del verano los nubarrones se alejen. La carta a los reyes magos también habrá que pasársela con copia a arquitectos y urbanistas. Si el papel lo aguanta todo, ciertas zonas de la ciudad son más tozudas

Había y hay un auténtico clamor desde la calle, en miles de pacientes que aguardan horas en las urgencias, meses para el especialista y años en esa estadística que dibuja una sanidad que es casi foto fija desde hace 25 años. Málaga lidera el crecimiento demográfico y está a la cola en camas por habitante. Las inmobiliarias no dudan de lo primero, pero los responsables sanitarios se relajan ante lo segundo. El nuevo hospital ha vuelto al casillero de salida sin más, a riesgo de verse contagiado por virus del monopoly de las administraciones mientras la voz de los expertos -¿están todos los que son?- no se escucha.

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