Hospital sin luz

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Clama al cielo que se planifique y construya un hospital y no se tenga en cuenta la red eléctrica. Así pasa lo que pasa: que el centro hospitalario del Guadalhorce va camino de dos años abierto y sigue funcionando a medio gas. Por definirlo en pocas palabras, la situación es de vergüenza ajena. Bajo ningún concepto es admisible que los quirófanos de ese hospital estén cerrados, acumulando polvo, y que la planta de hospitalización continúe sin uso por la incompetencia y la ineficacia de los que tendrían que haber sido diligentes, aptos y resolutivos. El hospital se puso en marcha con ocho años de retraso. Digo yo que en ese largo tiempo alguien podría haber pensado en que no estaba hecho el carril de acceso al recinto sanitario y que la luz disponible carecía de la potencia necesaria. Ni a conciencia se hacen las cosas peor, pero, claro, aquí no pasa nada, porque, como sabemos todos, «la asistencia está absolutamente garantizada», que es la frase más repetida por la Consejería de Salud y por el SAS. Permítanme la broma, es para orinar y no echar gota. Con la que está cayendo en la sanidad pública de Málaga, mantener al Hospital del Guadalhorce sin cirugía y sin encame es muy grave. Desde luego, no vale poner el ventilador y esparcir la porquería. Cada palo debe aguantar su vela. Es evidente que no se ha actuado correctamente y que las sombras se han impuesto sobre las luces, nunca mejor dicho.

Como defender lo indefendible cuesta trabajo, los argumentos dados por la Consejería de Salud son difíciles de digerir. Culpar a los demás de la mala gestión propia no resuelve nada. Por más que el Ayuntamiento de Cártama también se haya cubierto de gloria a la hora de llevar a cabo la parte que le correspondía en el hospital, la Junta de Andalucía tendría que haber velado por el cumplimiento de los plazos en vez de lavarse las manos. La verdad es que si la red eléctrica estuviese mañana lista para ser utilizada, los quirófanos y la planta de encama tampoco podrían abrirse por falta de personal. Los dirigentes del Hospital Clínico Universitario, del que depende el centro hospitalario del Guadalhorce, están cansados de pedir al SAS, sin éxito, un aumento de la plantilla que permita garantizar el funcionamiento pleno de los servicios del edificio sanitario de Cártama. De poco vale construir un hospital si no se le dota de profesionales. ¿O acaso la solución que el SAS pretende aplicar es quitar personal del Clínico para mandarlo al Guadalhorce? Eso sería bochornoso y, como se dice coloquialmente, desvestir a un santo para vestir a otro.

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