35 horas

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La sanidad pública andaluza no está para perder un solo empleo más. Ni medio, vamos, que bastante daño han hecho ya la madre que parió a la crisis y sus hijos, los recortes. Hospitales y centros de salud han pagado las consecuencias de las políticas restrictivas aplicadas por unos gobernantes que han hecho sacar la lengua y asfixiar a los profesionales de tanto apretarles el cinturón. Ha llegado la hora de recuperar lo perdido y de que los centros sanitarios recobren el vigor que les quitaron a golpe de tijera. Solo en la provincia de Málaga es de justicia que se restituyan los más de 2.200 puestos de trabajo destruidos durante los años en que la tasa de reposición fue cero en cumplimiento de lo ordenado por el Gobierno central. El panorama ha mejorado un poco tras el decreto ley de la Junta de Andalucía que ha permitido instaurar de nuevo la jornada laboral de 35 horas semanales en la función pública y ha dado de lado a la de 37,5 marcada por el Gobierno central. Pero, como poco dura la alegría en la casa del pobre, el Ejecutivo de Rajoy quiere dejar las cosas claras, aunque suma en la oscuridad y en el paro a muchos trabajadores, y ha presentado un recurso ante el Tribunal Constitucional contra las 35 horas de la Junta.

El enfrentamiento está servido y serán los jueces los que den y quiten razones, pese a que no sea razonable que se puedan perder los miles de empleos creados merced al decreto ley del Gobierno andaluz. Lo que se da, no se quita, Santa Rita. No piensan igual don Mariano y sus ministros, que argumentan que fijar el horario de las 35 horas en vez del de las 37,5 por el que se rige el resto de empleados públicos españoles, contraviene los Presupuestos Generales del Estado de 2013, en los que se estableció para toda España una jornada laboral de 37,5 horas en las administraciones públicas. Pues eso tiene fácil arreglo, señor presidente. Lo que tiene usted que hacer es aprobar las 35 horas en toda la función pública española para que se beneficien de esa medida hasta los que no se sienten españoles. Así todos a la par y contentos. Porque, vamos a ver, ¿no es mejor igualar por arriba que hacerlo a la baja? En el fondo, lo que subyace en esta historia no es otra cosa que la disputa política entre el PP y el PSOE. En esa guerra no importa tanto qué es lo más adecuado para los ciudadanos, sino demostrar que se es más fuerte que el adversario. Y así nos va, de mal en peor.

Fotos

Vídeos