La hora de fidelizar

La hora de fidelizar
Josele-Lanza -
Pilar Martínez
PILAR MARTÍNEZMálaga

No hay conversación con profesionales del turismo en la que no se acabe hablando del temor al resurgir de los mercados competidores de Túnez, Egipto o Turquía. Es una letanía que mantiene la incertidumbre para la temporada alta. A lo que se añade que la Semana Santa, al ser en marzo, pierde su valor como termómetro de la actividad estival. Mientras el debate se establece entre quienes ponen por delante su confianza a la fortaleza y atractivo del destino malagueño y quienes están convencidos de que el despertar de la competencia en el Mediterráneo pasará factura sí o sí, lo cierto que la Costa del Sol tiene en esta Semana Santa la mejor oportunidad para comenzar a tratar al turista como nunca, para que el que venga tenga claro que en ningún sitio va a ser atendido como aquí. En esto es en lo que el sector debe concentrar sus energías. En esmerarse en contar con profesionales cualificados, que tengan claro que de ellos depende, en gran parte, la mágica palabra de fidelizar a los clientes. Pero tampoco hay que descuidar esos intangibles que han hecho de la Costa una marca con gran reputación a nivel internacional: la amabilidad y la hospitalidad. Dos claves que, además, no cuestan dinero. Basta con estar concienciados de que una sonrisa a tiempo puede cautivar al viajero y ser recordada como el gesto que le hará volver. La otra cuestión a tener en cuenta en esta primera puesta de largo del sector es cuidar la relación calidad y precio. Que nadie piense en hacer el agosto en marzo porque entonces será complicado conseguir captar al visitante. Tampoco conviene entrar en modo pánico, porque las reservas de Semana Santa sean lentas, porque la Costa no está en la liga de destinos que compiten por precios. Es la hora de fidelizar.

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