Homenaje de lunes al humor

Elgar innovó en el chiste mayéutico

JESÚS NIETO JURADO

Ahora que nos quedamos sin Elgar vamos viendo el páramo aún más oscuro. Más oscuro y más seco. Nos quedamos sin esa alegría inteligente de su viñeta. Y sabiendo demasiado pronto que la verdad última de un heraldo -o de la propia vida- es la de coleccionar huecos blancos en una maqueta por la que desfilaremos, todos, con fecha de caducidad.

Elgar era esa ventana abierta a la vida donde figuraban dos señores de chaqueta, vagamente conservadores, quizá teorizando sobre el ser y el momento. Mientras, el periódico, esta casa, iba multiplicado y feliz de esquina a esquina lectora.

Desde hace mucho recuerdo a Elgar en la mañana de SUR, y era otro patrimonio visual, claro, de qué debe ser un periódico en perpetuo flirteo con esa cosa caótica, ese río que nos lleva que es la actualidad.

Desde la inteligencia y desde el sentido común, Elgar era nuestro desayuno en blanco y negro: esa píldora por la que todo lo que va pasando quedaba fijado en trágico y en cómico y con un requiebro de risa inteligente: fijado con esos dos señores comunes que dialogaban sobre eso tan poco periodístico que es la vida, con un trazo limpio que nos metía a tenazón en el cogollo de la historia. Elgar era en esta casa el contrapunto, quizá, al relato confiado de Manuel Alcántara en el Hombre. De alguna manera le daba la vuelta a las contradicciones del sistema: y casi que innovó en el chiste mayéutico, que es patrimonio de esta cosa tan nuestra del humorismo gráfico.

No tuve la ocasión de cruzar con él alguna palabra, pero lleva el que ha leído (sic), y sus chistes resuenan en el acervo periodístico del buen lector.

En mi primera mocedad confieso haber copiado algún chiste de Elgar con un rotulador de esos suaves. Quizá porque toda columna lírica no es más que darle música a algo que vieron, mucho antes, Elgar, Mingote, Chema Nieto y por ahí seguido.

Este periódico que tú lees no es sólo tu información y tu entretenimiento. Es algo más, es tu vivir y nuestro vivir fiado en largo. Una rutina que te hace más completa el vivir y su relato. Y SUR es algo más que papel y cuatricomía, es el periódico de hoy lunes con el dibujo de los Pachis y los Idígoras. La columna de Alcántara y ese Elgar que se nos fue pero que está en la memoria y en las hemerotecas. Ese chiste que nunca dejará la actualidad

A un periódico le sientan mal las ausencias y las despedidas. Siempre vamos a quedar un tanto huérfanos de Elgar y de sus criaturas aquellas en simple cromatismo, quizá en un parquecillo de una ciudad inventada, y todo obedeciendo a esos diálogos hechos casi apotegmas con los que hemos venido adivinando, ciertamente, los perfiles y los contrastes de la condición humana.

Una forma de entender el periódico se extingue con Elgar, pero nos queda el consuelo de haberlo tenido como compañero en estas páginas. De haber tenido el gusto de leerle aquí mismo.

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