Hola, España, aquí Larios

Al fin la Semana Santa en TVE. Estaremos a la altura

JESÚS NIETO JURADO

Era inevitable lo inevitable. Se sabía que iba a caer, como fruta madura, que nuestra Semana Grande marcara 'shares' incuestionables. Me lo preguntaban en Brañosera y Ceuta, y en más sitios donde uno llora cuando relata sus memorias de niño mediterráneo y nazareno. Allá, sí, en esos sitios de las Españas donde en las oscuras noches de Cuaresma brilla la pantalla de una tablet en la que alguien ha 'googleado' «Jueves Santo» y «Málaga»; por recomendación de un primo, por curiosidad. Por esa fe inexplicable de los internautas que son cofrades sin saberlo.

Sabíamos del silencio atávico y catódico de Sevilla, donde no quieren ver más allá del cerro del Aljarafe -si me apuras, del Polígono San Pablo- cuando la primera luna de primavera. La duda por la desconexión de Málaga en sus días guapos, quizá la indignación, recorría esa España cofrade en la que Málaga juega en otra categoría: en Champions, sí, frente a los frenos 'urbanistas' que todos conocemos. Porque yo he visto fotos de la Expiración en las tascas más capillitas de Granada, y al Cautivo en ciertas tahonas de Valladolid. Porque hay en España hambre de Semana Santa malagueña, y si no que se lo digan al AVE, que irá a multiplicarse bíblicamente cuando huelan los primeros azahares por el Valle del Guadalhorce.

La noticia ya la sabemos. Que la televisión de todos, incluso de los de JxCat, va a dar tronos en los días grandes. Quizá por esa deuda televisiva con nuestra ciudad, que se ha ganado el derecho a existir en el directo y en el efímero corte de un telediario. Y yo sé que en Madrid se guarda emocionada memoria del paso de Mena cuando los jolgorios del antiguo Papa, austerillo por lo demás. Se sabe que yo he regalado fotos del Nazareno de Benlliure, firmadas por Augusto Barrena, a ese museo de la Semana Santa patria que es el caserón de Garabito por La Mudarra.

Y ya, La 1 se ha plegado a lo evidente. Que nuestra Semana Santa es patrimonio nacional y toda televisión que se precie de servicio público ha de dar crónica e imagen del trono. Ya hemos soportado que durante muchos años los 'sálvames' y las 'Igartiburus' conectaran con Larios y un balcón mientras de fondo toda una ciudad latía por primavera. Ya ha llegado la hora de que se conecte con Larios para explicarle a un señor de Albacete las desventuras de un hombre de trono. Porque de repente alguien, por Baracaldo o Menorca, encenderá el televisor y le llegará la ciudad en sus días buenos y hasta en alta definición.

A Estremera y a Zamora, a Tabarnia, a Albacete y a Tractoria llegará nuestra forma de entender de la fe. Y eso, amigos, eso será ya enfermedad y amor incurables. Sé que estaremos a la altura. Porque en este empeño Antonio Banderas y la ciudad se han dejado media vida cofrade. De la realización, eso sí, que responda Torrespaña. Barruntan que quizá llueva entre poco y nada a partir del Martes Santo. Hola, España, aquí Larios.

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