La hemiplejía independentista (I)

Hoy la Unión Europea vive momentos convulsos por el nacimiento de nuevos partidos populistas, muchos de ellos de vocación separatista de las naciones a las que pertenecen

La hemiplejía moral fue un término acuñado por el filósofo español José Ortega y Gasset en el prólogo para su obra en versión francesa de 'La rebelión de las masas', publicada en mayo de 1937: «Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral». Su intención fue criticar a las personas que se autodenominan políticamente de derecha o izquierda, siendo incapaces de pensar más allá de su ideología, de manera similar a la parálisis que sufre una parte del cuerpo a causa de la hemiplejía.

Hoy nos encontramos con otra situación similar, 'la hemiplejía independentista', que, a similitud de la frase acuñada por José Ortega y Gasset, hoy podría aplicarse en el 'populismo fanático y xenófobo' al que se llega por sentimientos políticos identitarios que intentan ocultar males, perjuicios o peligros para su clase dirigente, junto a un desacertado proceso de descentralización después de que más de un 90% de catalanes estuvieran conformes con la Constitución de 1978, norma que hoy parte de ellos no respetan. Los votos favorables fueron superiores en dos puntos a los que recibiría posteriormente el estatuto catalán de 1979 y en casi 17 puntos el de 2006.

El actual presidente turco Erdogan declaró en un congreso de su partido: «Nosotros somos el pueblo» y seguidamente preguntó a sus críticos: «¿Ustedes quiénes son?». Nadie duda de que el resto de turcos que no votan a Erdogan también son el pueblo turco. Esto mismo lo observamos en los grupos independentistas catalanes. Ellos dicen representar a todo el pueblo catalán, pasando, los no independentistas catalanes, a no representar a ningún catalán según ellos. Cuando estos movimientos populistas se presentan a las elecciones califican al resto de formaciones políticas como antidemocráticas y corruptas, pero cuando ellos llegan al poder comienzan una carrera alocada de ilegalidades, corrupciones, prevaricaciones e incluso amordazan la voz popular que representan los otros partidos políticos, incluso, como ha sucedido en 2017, llegando a negar la victoria en las elecciones al Parlamento catalán del partido no separatista Ciudadanos.

Estos movimientos populistas independentistas sufren del 'mal de la mariposa', y no me refiero al descrito por Edward Norton Lorenz, y su teoría del caos, me refiero concretamente a la actitud de estos insectos cuando se dirigen 'incansablemente' hacia la luz de una bombilla, hasta que mueren quemados por su incapacidad de pensar.

La mayoría de analistas políticos coinciden en que el movimiento independentista catalán posee, entre otras, estas características: 1) Son colectivos que se creen en posesión de la verdad, excluyendo radicalmente a los demás, obedeciendo ciegamente a sus líderes. 2) Son movimientos con tendencia a la exclusividad, desarrollando fuertes vínculos comunitarios y no aceptan más normas que las suyas o las que les convienen. 3) Son un refugio, donde se conservan puros, perfectos, salvados. Son los 'elegidos'. 4) Se fomenta un clima de fraternidad entre ellos, con culto al sentimiento. 5) Un militarismo voluntarioso con una dependencia psicológica del líder. 6) Para ellos no es importante la formación sino el carisma, la vivencia, la entrega al ideal del grupo. 7) Fuerte adoctrinamiento en los jóvenes. 8) Autoritarismo y obediencia. 9) Ofrecen una salvación inmediata y atrayente, no importa el corto plazo ni los males que se ocasionan, lo que importa es el futuro. 10) Fuerte actividad proselitista usando una historia inventada que trascriben en publicaciones propias, utilizando técnicas de comunicación muy precisas en sus actos públicos y en los medios de comunicación.

Si hemos leído con cierta atención estas características veremos que hay similitud con las que poseen las 'sectas'. Tan similares podrían parecer que hasta la palabra secta tiene una connotación de división y ruptura.

Hoy la Unión Europea vive momentos convulsos por el nacimiento de nuevos partidos populistas, muchos de ellos de vocación separatista de las naciones a las que pertenecen. Córcega, el Rosellón, el País Vasco Francés, Lombardía, Aosta, Piemonte, Liguria, Véneto, Emilia-Romagna, Padania, Tirol del Sur, Cerdeña, Flandes, Baviera, Escocia, Bretaña, Groenlandia y otras regiones están a la espera de tomar caminos similares a los catalanes. Solo esperan al desconcierto y a la falta de criterios jurídicos claros que defiendan lo que establecen las respectivas constituciones nacionales respecto a la integridad nacional y las debilidades de la Unión.

En un próximo artículo entraremos en los fracasos de la Unión Europea y en el comportamiento de superioridad de los países del norte con los del sur de la Unión, en los que tribunales de Justicia de países del norte hurtan la soberanía popular de los países del sur, olvidando lo que sus propios tribunales constitucionales establecen para hechos similares. Dos varas de medir, una de ellas para los pobres y otra para los ricos. Cierro con una frase del alemán Goethe, «prefiero cometer una injusticia antes que soportar el desorden» y reflexionemos sobre ella.

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