Hecha la ley, hecha la broma

¿Emerge un nuevo PER funcionarial de ventanilla para afuera en el que computar peonadas horarias virtuales?

José Vicente Astorga
JOSÉ VICENTE ASTORGA

Todas las profesiones influyen en la marcha de la sociedad, y también en la pura inercia. A veces la cosa va de ponerle freno o darle un corte de mangas cada uno desde su puesto. Las ciudades podrán vivir después de siglos y siglos sin panaderos ni tahonas, pero algo parecido al sucedáneo exprés de la masa congelada y la barra de gasolinera aún tardará en arrinconar las viejas cocinas de la Administración. Los asistentes virtuales para decidir mejor sobre lo público son un correoso objetivo para la inteligencia artificial, así que tardaremos en ver el relevo fiable a ese mal necesario con formas de navaja no siempre suiza pero inevitable para cocinar el día a día en los boletines oficiales. No importa que el efecto que se busca y el futuro mejorable no se den la mano si de lo que se trata precisamente es de no tocar la realidad o evitar que un tribunal ordene hacerlo. La exposición de motivos de un decreto puede desempolvar sueños de desigual magnitud o agitar incluso literatura fantástica para confiar a un régimen sancionador el que los niños y niñas andaluces de ahora no sean los obesos del futuro. A veces la cosa no va de utopías menores sino sólo de darles una mano de pintura lampedusiana a viejas realidades. La aparente modernidad hace un guiño a la pillería institucional y los funcionarios andaluces van a seguir con la jornada presencial de 35 horas, aunque el Constitucional haya dicho que se vuelva a las 37,5 de la España igualitaria que cobra de todos. La Junta decide que más vale burla que trampa a secas, frente a comunidades que buscaron caminos negociados menos sonrojantes que este opaco presentismo doméstico para 250.000 empleados. La broma campanuda de que podrán elegir entre una amplia oferta de cursos y actividades, desde créditos de grado universitario al 'mindfulness', viene con el argumentario del crecimiento personal y el cultivo de liderazgo, novedades desconocidas en los anales de la sintaxis reivindicativa sindical en la función pública. ¿Emerge un nuevo PER funcionarial de ventanilla para afuera en el que computar peonadas horarias virtuales? ¿Habrá que crear plazas para un nuevo cuerpo administrativo de controladores de esos teóricos afanes privados en soledad por mejorar el desempeño público? El nuevo galimatías asoma con sello de conformidad sindical, entre la estupefacción general, los brotes de próxima incontinencia normativa y un fértil terreno para la picaresca, sobre todo allí donde el imaginario funcionarial sigue aferrado a viejos patrones larrianos. Dudo que un profesor enterrado en exámenes en casa disponga de la autonomía personal de un agente forestal o que en una remota oficina con dos personas ambas fiscalicen sus recíprocos y variopintos desvelos. Estamos ante un gran cambio en la administración, por fin ya algo más creativa.

-¿Su compañero está fuera tomando café?

-No. Hoy tiene 'mindfulness'.

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