Hartura

La rotonda

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

No ha podido el PP disfrutar de haber sacado adelante los Presupuestos Generales del Estado. No pocos de los actuales miembros del partido en el Gobierno miran con estupor hacia atrás -lo que no sé es si sin ira o con ella-, por lo que les han dejado en herencia desde la época aznarista. La justicia, lenta pero inflexible, ha golpeado dos veces con virulencia en estos días y les ha amargado la fiesta a Rajoy y compañía. ¿Y ahora qué? El PSOE, olvidándose de que tiene media ex ejecutiva regional sentada en el banquillo de los acusados, se ha apresurado, de la mano de Pedro Sánchez, deseando volver al Congreso, en presentar una moción de censura, que, tendrá que contar con los nacionalistas radicales del lacito amarillo y con los de Bildu para salir adelante, lo que no deja de ser aparte de un mal trago una incongruencia. Pablo Iglesias respira a fondo porque el tema del chalé y de la hipoteca, quedan ya lejos, y Albert Rivera se ve ya como futuro presidente del Gobierno, aunque ya se sabe que en política dos y dos no son cuatro hasta que se cuentan las papeletas.

¿Y Mariano Rajoy? Mucho me temo que su tradicional 'cachaza', que tan buenos resultados le ha dado hasta la fecha, no va a ser suficiente esta vez. No sé si habrá descolgado el teléfono para hablar con Aznar, porque el chumbo, todo el chumbo que tanto daño está haciendo ahora, viene de aquella época. Matas, Rato, Zaplana, Bárcenas, Correa... todos además invitados con chaqué a la boda de su hija en El Escorial, uno de los mayores errores políticos de la historia contemporánea de España, no por la boda, sino porque él la convirtió en asunto cuasi de estado... Igual Aznar debería ahora también para dar la cara ante la opinión pública, porque al fin y al cabo era, nada menos, que presidente del PP y presidente del Gobierno. Está claro que lo que ha pasado no puede dejar satisfecho ni indiferente a nadie. Todo es como muy fuerte. Demasiado. Ahora mismo, con los Presupuestos aprobados, España podía aspirar en buena lógica a mantener una dinámica de recuperación económica que es innegable existe, pero además este país podía también, dentro de una cierta lógica de un buen gobierno general (aquí se incluye a todos) y de la paz social, aprovechar los escandalosos escritos del nada honorable Quim Torra para demostrar, a los que fuera de nuestras fronteras aún dudan, que el catalanismo independentista es ilegal, radical, antidemocrático y encima con no pocos ribetes xenófobos. La corrupción nos ahoga. Una pena todo, porque este país necesita de una vez por todas una dosis de tranquilidad que nos permita, a sus ciudadanos, vivir mejor y aspirar a un futuro mejor, y desde luego, con lo que hay hoy en el patio no está la cosa para tirar cohetes. ¡Pechá de corrupción!. ¡Pechá de oportunistas! Pechá de separatistas! ¡Pechá de mala suerte!

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