Vienen curvas

Nos gusta la pelea

Ana Barreales
ANA BARREALES

Hay que estar en un bando o en otro, conmigo o contra mí. El justo término medio en el que defendía Aristóteles que estaba la virtud no se lleva esta temporada. Te acusan de ser neutral, de ponerte de perfil, de pasar de puntillas porque no estás ni en cero ni en cien, no quieres ni la cobardía, ni la temeridad. En el fondo, nos gusta la pelea, sin medias tintas. Y la simpleza, a pesar de que las explicaciones simplistas suelen contener bastantes medias verdades o medias mentiras, según se mire. Y así sólo se puede pelear: hacer cosas y avanzar es mucho más difícil.

En este contexto y con cinco partidos representados en el Ayuntamiento de Málaga y un concejal no adscrito, todos ellos queriendo demostrar a los ciudadanos que son necesarios, es casi milagroso que salga adelante la nueva ordenanza de vía pública que regula las terrazas. Básicamente consiste en que tendrán algo menos espacio, lo que permitirá una mejor convivencia con viandantes, y que la Policía Local podrá no sólo multar, sino también desmantelar las terrazas que incumplan la norma. Han hecho falta cuatro años de negociaciones y reuniones con las partes implicadas: hosteleros, vecinos, comerciantes, la Confederación de Empresarios y hasta la Agrupación de Desarrollo Málaga Accesible. De momento tenemos un documento aprobado en junta de gobierno que se llevará el próximo pleno. Veremos qué pasa.

Decía el otro día la concejala María del Mar Martín Rojo que se trataba de buscar el equilibrio entre los intereses de colectivos muy distintos y que ninguno estaba al cien por cien de acuerdo. Afortunadamente. Si a alguno le convenciera al cien por cien sería señal de que estaba mal hecha.

A veces aspiramos a la unanimidad imposible y deberíamos contentarnos con el consenso. Recuerdo a un psicólogo bastante sabio y pragmático que al explicar cuál era la mejor forma de resolver una situación conflictiva partía de la premisa de que hicieras lo que hicieras siempre iba a haber un 20 por ciento de la gente a la que le parecería mal. Y asumir eso cuesta. Sobre todo por esa tendencia tan humana a pensar que toda la razón está de nuestra parte.

El grupo de trabajo al que se encargó una propuesta para cubrir las carencias actuales y las necesidades sanitarias de Málaga para el futuro acaba de dar a conocer su esbozo de cómo debería ser el futuro hospital.

Es lógico que una infraestructura vital como ésta genera debate, pero le auguro mal pronóstico al proyecto en cuanto a consenso. A pesar de que es necesario y urgente corremos el riesgo de empezar una pelea interminable buscando el hospital perfecto. Y como la perfección no existe o cada uno tiene su propia idea de lo que es, puede ser que pasen años y años de discusiones y nos tengamos que contentar con parches mientras decidimos algo. Ojalá me equivoque.

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