Green y los viejos verdes

Los jóvenes creen que somos demasiado viejos, pero demasiado poco cerdos

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Damian Green no es viejo, pero se apellida verde y está siendo investigado por su conducta sexual. El brazo derecho de la primera ministra británica, secretario de Estado, puede ser el siguiente ministro en caer por acoso sexual en una suerte de 'sexit', mientras se negocia el 'Brexit' y una epidemia de abusos sexuales parece asolar el mundo, o parte de él. En realidad la epidemia no sería la de los abusos, que ya estaban ahí, sino la de las denuncias, un paso adelante para tratar de detener los comportamientos de demasiados miembros de esta manada que formamos los hombres. Al calvario de ser víctima de abusos sexuales a menudo sigue el de que no te hagan caso al denunciar, como sucedió con las profesoras de la universidad de Sevilla que finalmente consiguieron que se las escuchase, pero les costó. Cuando el instinto nubla la razón una mujer puede ser convertida en un objeto sexual capaz de aliviarnos, y hay demasiados individuos sin una mínima voluntad que nuble el instinto cuando esta característica animal nubla la razón. Cuesta entender que por si no fueran pocos esos controles (razón y voluntad) tampoco funcione la repugnancia que debería suponer el abuso de poder y el de someter a una persona contra su voluntad, voluntad de la víctima que al oponerse debería inmediatamente sumarse a la nuestra para detenernos de inmediato. La naturaleza no termina de funcionar bien ni hay suficientes mecanismos correctores. Unos investigadores de Oxford han conseguido que las ovejas reconozcan caras, pero todavía no se ha logrado que a ciertos elementos se les caiga la cara de vergüenza.

Se está celebrando en Pamplona el juicio a los integrantes del autodenominado grupo 'La manada', que tras presuntamente obligar a una joven a mantener sin consentimiento relaciones con los cinco, estos compartieron un vídeo con amigos que se quedaron en casa. A la joven le robaron el móvil y los cinco acusados podrían abandonar la cárcel cuando tengan la edad de Damian Green, que no es viejo pero un poco sí, pues si les preguntamos a nuestros adolescentes cuándo uno ya es viejo íbamos a enterarnos de lo que vale un peine, imposible que lo sepamos con esta edad quienes ya no lo usamos. El pene tampoco vale nada, está sobrevalorado aunque algunos lo tengan por cerebro, o precisamente por eso. ¿Por qué una mujer no puede cruzar de noche una ciudad a solas como lo hace un hombre sin arriesgarse a toparse con una manada? Los estudios de los estudiosos indican que la igualdad se alcanzará dentro de cien años, cuando estemos más calvos todavía. Hasta entonces se exigen avances y la epidemia de denuncias y confesiones son una triste señal positiva. En Málaga uno de cada cinco estudiantes de secundaria justifica la violencia dentro de la pareja, la violencia violencia. Pero claro, también somos uno de los máximos exportadores de cerdos. El profesor de la universidad de Sevilla condenado es una vergüenza humana. Los que supieron de sus gloriosas hazañas y no hicieron nada, también. No somos tan viejos como piensan los adolescentes, pero a lo mejor somos más guarros todavía, una asquerosa manada verde.

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