La gran 'omertá'

Lalia González
LALIA GONZÁLEZ

La financiación pública de los partidos políticos es el gran agujero negro del escrutinio público en la lucha contra la corrupción. Si bien todas las miradas están en el dinero que llega de fuentes privadas, como máximo sospechoso de mordidas y demás, la bolsa que reciben los partidos de las instituciones es enorme, no tiene controles y hasta se desconoce su verdadera magnitud. Pero se sabe lo suficiente como para asombrarse, cuanto menos, y eso en los tiempos de escándalos sucesivos que corren no es sencillo. Porque, además, transparentan una especie de 'omertá', un silencio cómplice de todas las siglas, porque cada una se lleva su parte. Será legal, sí, pero roza lo legítimo y a veces hasta lo vergonzoso. Los datos proceden de un estudio de la profesora de la Universidad Loyola Gloria Martínez y se basan en informes oficiales. Los llevó a su comparecencia ante la comisión de regeneración democrática del Congreso, donde tomaron nota y poco más. El miércoles los expuso en el ciclo 'Terapia contra la corrupción', organizado por el Centro de Debate y Desarrollo, Grup 7, Fundación Alhambra y UPO, en Sevilla, ante el general asombro. Nos propusimos divulgarlo para que no quede sepultado entre los legajos, porque lo merece. Es un deber de ciudadanía

Verán: en 2015, último año auditado, los partidos políticos españoles recibieron del Estado 160 millones de financiación ordinaria y 103 electoral, en total 263 millones de dinero público que pueden gastar a discreción, sin justificar ningún gasto, como un «cheque al portador», dijo la profesora. Pero es solo una parte del dinero que reciben. El Tribunal de Cuentas no llega a conocer lo que emplean las administraciones locales en este capítulo, sólo lo que le han declarado aquellas a las que se ha solicitado información, todas mayores de 20.000 habitantes. La suma de los datos que recopilaron asciende a 32,6 millones, una cifra que representa poco por sí, pero al desglosarla hay grandes sorpresas: entre 2006 y 2013 Barcelona fue la que más gastó en subvencionar a sus partidos, más de 2,3 millones al año. Madrid se quedó en 580.000. Pero es que la tercera ciudad es Cádiz, gobernada por el PP hasta 2015, que destinó 534.000 euros de media. Sevilla alcanzó menos, los 474.000. Aún más. Durante los años duros de la crisis, las subvenciones no se cortaron, sino todo lo contrario. El Ayuntamiento de El Ejido las incrementó en un 150%.

Las entidades provinciales tampoco se aprietan el cinturón. La Junta General de Álava gastó 2,3 millones al año para sus grupos políticos. Entre las andaluzas vuelve a ganar la Diputación de Cádiz, una provincia con récord de tasa de paro y de necesidades, que de 2006 a 2013 empleó 1,7 millones de euros al año. Allí gobernó el PSOE hasta 2011, cuando entró el PP.

De donde se deduce que todos ellos saben aparcar 'la peleíta' cuando se trata de repartir. Será legal, insisto, pero es bochornoso.

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