GESTIONAR EL ÉXITO

Pilar Martínez
PILAR MARTÍNEZMálaga

España ha conseguido en 2017 convertirse en la segunda potencia mundial del turismo. Esta semana se han conocido dos datos claves para este ránking. Por un lado, Francia, que es la que lidera esta lista, ha confirmado su supremacía con la llegada de 89 millones de turistas internacionales, lo que supone que este país ha ganado un 8% más de visitantes. España sigue la estela, tras constatar también ya con datos oficiales que el pasado ejercicio logró la cifra histórica de recibir 81,8 millones de viajeros extranjeros, un 8,6 % más que en 2016, y eso que el 'procés' catalán sigue pasando factura con una caída de viajeros en diciembre del 13,9 %, encadenando tres meses a la baja el que es el primer destino para los visitantes internacionales. Las cifras del turismo español obligan a hacer un alto en el camino. Es la hora de gestionar el éxito turístico como una prioridad, incluso por delante del ferviente deseo de coger carrerilla para arrebatarle a Francia su poderío mundial. Tras estos datos hay mucho en juego, muchos destinos que viven de esta industria. Muchas empresas que dependen de la llegada de viajeros y muchas familias que tiene en el turismo su sustento. De ahí que los récords cosechados deben servir como principal baluarte para empezar a considerar la planificación turística como una tarea que no puede esperar a mañana. Hay que ponerse a trabajar ya para ganar más que viajeros más ingresos y para conseguir lo que se erige como el gran reto: que el viajero logre su aspiración de sentirse como un ciudadano en el destino elegido y que el ciudadano no tenga que llegar a sentir al visitante como un enemigo. El turismo es la industria de la paz y de la felicidad. Sobre estos ejes tiene que pivotar la gestión del éxito turístico.

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