DE 'GENIUS' Y HÉROES

Antonio Banderas y Picasso pondrán más de moda a Málaga gracias a la extraordinaria serie de National Geographic.-El estreno será simultáneo en 173 países el día 24 de abril.-La enorme personalidad de Diego Díaz, el guardia civil que perdió la vida por salvar la de los demás.-La Expiración ofrecerá en su memoria la tradicional misa del Martes Santo ante los tronos de sus titulares.-Berzosa, suma y sigue en El Vaticano

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

EL Teatro Cervantes estaba prácticamente lleno, la expectación era enorme, la conclusión fue aún mejor: una maravilla. Antonio Banderas está sublime como Picasso, pero también Alex Rich, el joven Pablo. El actor malagueño, sin duda, ha hecho el papel de su vida y seguro que acaparará distinciones y premios internacionales. Pero además, entre el público que levantado ovacionaba con gritos de 'bravo' el final del primer capítulo emitido, la sensación era de que Málaga iba a tener un 'subidón' gracias a a serie de National Geographic 'Genius: Picasso', y que ambos (Pablo y Antonio) han vuelto a hacerle un gran favor a su tierra natal porque seguro que se ve a poner mucho más de moda aún de lo que está en la actualidad. Antonio estaba exultante, pero también todo el elenco. Mientras, 70 periodistas de los medios de comunicación más importantes del mundo, con mayoría estadounidense, se 'empapaban' de 'malagueñismo' y a la vez tenían la posibilidad de visitar la ciudad, que les cautivó. No perdieron ni un minuto y lo aprovecharon al máximo visitando lugares emblemáticos, museos, rincones históricos y punto de moda, además de degustar nuestra gastronomía. Mayor publicidad, imposible. Los ejecutivos de National Geographic, reticentes en principio a que el estreno mundial fuese en Málaga, a lo que accedieron por la presión de Banderas, estaban también muy felices: «¡Qué maravilla de teatro!», decía uno de ellos, mirando las pinturas del techo, curiosamente realizado por amigos del padre del genial artista. Tras el evento, todos al Hotel Miramar, donde se celebró una fiesta cuidada al mínimo detalle por Mariola Valladares y María Naranjo, entre otros directivos del hotel del grupo Santos, pero al final, la insistencia extrema de una foto tras otra de la gente con el actor, hizo que Antonio, sus amigos más directos y sus compañeros de la serie decidieran trasladarse a El Pimpi, al salón de la Agrupación de Cofradías, donde se brindó por Málaga y por Picasso, en un ambiente de esos que es un lujo compartir y que habrá que contar a los nietos. Encarni Navarro, 'la reina del Pimpi', no faltó a la cita, y Sara Baras acabó bailando con Enrique Ponce, entre el aplauso de la gente. El gerente del Pimpi, Pablo Gonzalo, que estaba en la presentación de esa maravilla que es el trono de la Paloma, fue quien en un 'pispás', con su gran capacidad de trabajo, lo organizó todo y estuvo al frente del operativo que atendió a los invitados. En el Miramar no faltó de nada, y la Banda Municipal de Música interpretó pasodobles que bailaron Antonio y Nicole, que por cierto lo hicieron muy bien, y flamenco. Lo único que no acompañó fue el frío y la humedad, pero contra eso poco se puede hacer. De todas maneras, como decía uno de los periodistas venidos expresamente para el estreno, «esta mañana hemos visto el azul de Picasso, ahora entiendo mucho mejor la influencia de esta ciudad sobre el genial artista, y es que sus colores son muy distintos a los que he visto hasta ahora».

Llegar Banderas a Málaga no es sinónimo de descanso para el actor. Ni mucho menos. Le recomendaron reposo cuando su corazón le dio una viso, pero su filosofía de vida no sirve para estar a medio gas: «Si lo que me gusta es hacer lo que hago, lo que no voy es a no hacerlo, por eso me moriré haciendo lo que me dé la gana». Sus ojos son casi los de Picasso tras tantas horas de maquillaje. Para rodar el capítulo final, estuvo caracterizándose desde las 2 de la madrugada hasta las 10 de la mañana. Pero ahí están los resultados. 173 países verán la serie desde el 24 de abril y se oirá en 43 idiomas distintos. Pablo Picasso se paseó por Málaga de nuevo y cumplió su gran deseo: volver a Málaga cuando Franco hubiera muerto. Lo pudo hacer... pero de la mano de otro gran malagueño, universal ambos, Antonio Banderas. Dos lujos para Málaga.

De un genio a un héroe. Orgullosa está Málaga, pero también muy triste. El guardia civil Diego Díaz ya reposa para siempre en la tierra que lo vio nacer, y su despedida en Guillena, donde residía, y en Málaga han sido más que emotivas. Morir por salvar a un matrimonio y a un hijo es un acto no sólo de heroísmo, sino de extrema generosidad, de lo que hoy no abunda. Diego Díaz verá este próximo Miércoles Santo a su Cristo de la Expiración desde el cielo, y seguro que conocerá a Antonio Garrido. La cofradía perchelera, tan vinculada a la Guardia Civil, dedicará en su memoria y en su honor la misa de campaña que celebra todos los Martes Santo delante de su casa museo, ante los tronos del Cristo y de la Virgen.

Diego Díaz era un gran hombre. Sólo los grandes hombres pueden hacer lo que hizo. Pero también tenía una personalidad arrolladora: su propio físico, con su barba y bigote, le ayudaba a ello. Como dicen los vecinos de la localidad sevillana de Guillena, que lo va a nombrar hijo adoptivo, «llenaba los sitios a los que iba». Era también un hombre bueno: jamás puso una multa: advertía siempre de buenas maneras que algo se estaba haciendo mal para que se corrigiera, y eso hacía que la gente le hiciera más caso, pero también que lo quisiera en el amplio sentido de la palabra. Un maldito resbalón en un arroyo desbocado por las lluvias que no han parado en el final de este invierno hizo que fuese arrastrado por las aguas y muriera ahogado. Su madre estaba rota de dolor, como toda su familia y sus amigos. Diego Díaz ya no estará más con ellos, pero les queda el consuelo de que murió como un héroe, sirviendo a su patria, ayudando a los demás y sobre todo honrando un uniforme y una forma de vida, la de la Guardia Civil. En su honor, y en el de todos los hijos de la benemérita muertos en acto de servicio, de nuevo el arco de campana del Cristo de Benlliure lucirá un lazo color negro en señal de luto. Historias de muerte como la del cabo Diego Díaz son las que dan la vida.

Raúl Berzosa es, sin duda, el pintor religioso de moda no sólo en Málaga, sino en Europa entera. La Santa Sede ha emitido un sello con una de sus pinturas para la Pascua de 2018, que representa la Resurrección de Jesús. El lienzo utilizado es el titulado 'Cristo Resucitado', que el artista del barrio de la Victoria realizara en 2016. El valor del sello será de 0,95 euros y tendrá una tirada de 250.000 ejemplares que se repartirán por todo el mundo. No es de extrañar que Berzosa esté en la cúspide de la pintura religiosa mundial. El Vaticano lo ha elegido como uno de sus pintores favoritos, y eso es algo de lo que nos tenemos que alegrar todos sus conciudadanos, y de ahí que la obra de Berzosa ya esté en medio mundo. A su edad pocos artistas pueden decir que tenga tantas pinturas en iglesias y monasterios como él. Lleva una carrera fulgurante. Estamos ante otro fenómeno. Ni lo duden.

Nos vamos. Es Domingo de Ramos. El que no estrena se le caen las manos. Disfruten de lo que tenemos, disfrutemos de Málaga.

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