El genio de la Calzá

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

«Si yo tuviera tu pelo grababa Los diez mandamientos», me dijo Chiquito de la Calzá en agosto de 1996, en el Ayuntamiento de Málaga, minutos después de pronunciar el pregón de la feria, cuando me acerqué a entrevistarlo. Así era Chiquito. Arte y figura de la gracia natural. Esa espontaneidad a la hora de contar un chiste, narrar una anécdota o responder a un periodista convertía su humor en único e irrepetible. Él inventó un modo de hablar que se extendió como un reguero de pólvora, captó la atención incondicional de millones de seguidores y fue copiado sin pudor por los imitadores que vivían de lo que Chiquito decía y hacía. Antes de que la fama lo convirtiera en un icono de la risa y que la marea de la popularidad lo elevase al estrellato, Chiquito de la Calzá (que ese fue su nombre artístico durante medio siglo de batirse el cobre entre palmas, zapateados y cante jondo) pasó a ser Chiquito de la Calzada para la legión de admiradores que bebían de las fuentes de su idioma peculiar y que solo conocían al personaje, pero no a la persona que había detrás. Sus amigos de verdad, la gente que compartió con el bueno de Gregorio Esteban Sánchez Fernández las cornadas de la vida cuando recorría España y el mundo como jornalero del flamenco, esos lo seguían llamando Chiquito de la Calzá, en lenguaje malagueño y trinitario. Unos amigos o compañeros que sabían que era capaz de estar hasta el amanecer contando chistes con los que desternillaba al auditorio, entre copas de fino, platos de jamón y vasos de whisky, en fiestas privadas, siempre con una sonrisa en los labios, sin una mala palabra o un gesto torcido.

Ahora que la enfermedad le ha ganado la batalla y ha dicho hasta luego para siempre, Chiquito ha logrado el mayor triunfo de su carrera: el respeto y el cariño de España entera. Y eso sí que tiene mérito, sobre todo en un país cainita, en el que gusta hacer leña del árbol caído y se estruja el hígado con retorcida saña. Las muestras de condolencia por el fallecimiento del humorista han puesto de acuerdo a militantes de la derecha y de la izquierda; han expresado el pésame monárquicos (incluida la Casa Real) y republicanos. Ha habido unanimidad en las redes sociales a la hora de testimoniar la admiración por Chiquito y lamentar su pérdida. Ha conseguido usted la cuadratura del círculo, don Gregorio. Hasta la medalla de oro de las Bellas Artes le quieren dar. Esta mañana, mientras venía de camino al periódico, he pasado adrede por la Calzada de Trinidad, porque allí fue donde comenzó a gestarse hace 85 años la historia de un fenómeno.

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