LA GARBÍA RESCATADA

La revista pretende ser un vehículo independiente de difusión cultural y para ello es necesario contar con independencia económica

FRANCISCO MOYANO

HACE años, demostrando que emprender no es algo exclusivo de jóvenes, Andrés García Baena, profesor de adultos y escritor de larga trayectoria, se lanzó a la incierta aventura de poner en marcha una empresa editorial con sede en Marbella. Alrededor de setenta libros publicados dan fe de la intensa actividad desplegada y del equilibrio económico obtenido, base de la continuidad de Ediciones Algorfa, bajo los parámetros del romanticismo y la necesidad de contribuir a la democratización de la creación literaria, antes que el negocio. De paso rescataba la palabra algorfa que, además de ser un pueblo valenciano, se refiere a un lugar para almacenar y conservar el grano. Antes fue la librería en Internet 'Alfaqueque', alguien encargado de redimir esclavos o rescatar prisioneros de guerra, según nombramiento por parte de autoridad competente. Pero la recuperación de palabras no quedó ahí: la colección de poesía de la editorial se denomina 'Labios de falcata', una famosa espada curva usada por los iberos. Pero si Andrés es inquieto, qué decir de Francisco de Asís López Serrano, doctor en Historia, archivero del Archivo Histórica de Marbella, filólogo riguroso, a quien casi todos recurrimos para que nos coloque el punto y la coma que conceden el nihil obstat de la publicación. Ambos, Andrés y Paco, pareja de hecho muy bien avenida en el controvertido mundo de la cultura en Marbella, son los artífices de la revista crítica y cultural de la Costa del Sol Occidental, 'La Garbía', que ha alcanzado el número tres, presidido, como en las dos ocasiones anteriores por la incertidumbre de la financiación; se hace necesaria la «caza y captura» del mecenas (individual o institucional) porque el sistema del «micro mecenazgo» se ha mostrado ineficaz hasta el momento. El término 'garbía' usado hace siglos para designar la parte occidental de la provincia de Málaga, en contraposición a la oriental o axarquía, ha desaparecido absolutamente del vocabulario; ni aparece en el Diccionario de la RAE ni en el de doña María Moliner. Sí encontramos &ldquogarbías&rdquo, un guiso generoso en ingredientes y calorías. Tampoco aparece axarquía sino jarquía. Garbía se rescata en toda regla y resucita para el lenguaje relativamente cotidiano, al menos entre los colaboradores y lectores de la revista bimestral que ha alcanzado su tercer número. Un total de treinta y cinco trabajos integran el contenido; artículos en torno a la crítica, la historia, el arte, la filosofía, sociología, música, poesía... La revista 'La Garbía' pretende ser un vehículo independiente de difusión cultural y para ello es necesario contar con independencia económica que solamente puede conseguirse con el micro mecenazgo o la aportación de mecenas o instituciones que no pretendan imponer determinada línea editorial y sobre todo que estén convencidos de lo esencial que resulta el pluralismo en cualquier sistema democrático. El ámbito espacial de 'La Garbía', en este tercer número, ha trascendido no solamente de las fronteras de Marbella, sino de la provincia de Málaga, para adentrarse en Andalucía. La presentación tuvo lugar el pasado día veinticinco momentos antes de una cena que reunió a unas cuarenta personas en el restaurante del Hotel San Cristóbal. El acto fue también un homenaje y testimonio de agradecimiento a Cristóbal Parra, uno de los propietarios del Hotel San Cristóbal, por su implicación profunda en actividades de difusión de la cultura, con la cesión de los salones del hotel para conferencias, conciertos, presentaciones de libros, etc. habiéndose transformado en un ámbito cultural en pleno centro de la ciudad. 'La Garbía' es un foro de expresión libre para muchos autores que tienen algo que decir y quieren plasmarlo negro sobre blanco. Vivimos en la era de internet, de redes sociales, con múltiples posibilidades de difusión de toda manifestación creativa, pero quizás también sean momentos del triunfo de la fugacidad; posiblemente lo impreso siga gozando de un grado de perdurabilidad, de soporte y tacto físico, que muchos seguimos necesitando, aunque, desde la perspectiva tecnológica actual, pueda resultar viejo, incluso obsoleto y, sin duda, desafiante al intentar nadar a contracorriente. Y tras la presentación de 'La Garbía' en papel y en la edición digital, se vuelve al punto de partida; a recorrer el camino, siempre incierto y emocionante, que conducirá al número cuatro. Entonces estaremos en tiempo de otoño.

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