Y ahora, a ganar la guerra contra las plusvalías

De la Torre y Bendodo comparecieron esta semana para hablar del impuesto de sucesiones
Repaso semanal

La presión social ha conseguido acabar con el impuesto de sucesiones, pero los ayuntamientos siguen sacando buena tajada de las herencias

Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

La práctica desaparición del impuesto de sucesiones en Andalucía hay que tomarla como una gran victoria ciudadana. Pero se ha ganado una batalla, no la guerra contra las administraciones que tienen las herencias como uno de sus grandes objetivos recaudatorios. Ahora hay que luchar para que las plusvalías por causa de herencia dejen de tributar. Y puede hacerse. No hay que conformarse. El ejemplo de las sucesiones invita a ello. Este impuesto que goza de tan mala reputación ha quedado prácticamente en nada por la presión social que ha provocado que los partidos hayan tenido que ceder. Hay que apuntarle el tanto a Ciudadanos, aunque sería injusto no reconocer que el PP ha sido la formación que más ha insistido en ello. De hecho, sigue pidiendo su total eliminación. Pero ya hay que cambiar de objetivo.

El de las plusvalías era un impuesto invisible que ya ha dejado de serlo. Y eso que siempre ha afectado a más gente que el de sucesiones. Por este tributo municipal pasa absolutamente todo el mundo. Por fin ya está en primera plana informativa. La gente tiene asumido que las administraciones son socios de cualquier contribuyente a beneficio de inventario, o sea, que sólo están para repartir cuando hay ganancias y se quita de en medio cuando hay pérdidas. Habría que preguntarse en el mismo caso de las plusvalías si no sería justo que los ayuntamientos pagaran a los vecinos si éstos a la hora de vender una casa lo hacen por un valor inferior al de la compra. De momento se ha logrado, después de una sentencia del Constitucional, que al menos no se pague. Algo es algo. Pero hay que ir a la mayor. A que dejen los bienes de los muertos en paz. Se ve que los ayuntamientos no tienen bastante con gravar los inmuebles todos los años con el IBI. El fallecido ha ido pagando ejercicio tras ejercicio por el valor catastral de su piso, por poner un ejemplo, por lo que no parece de sentido común que el heredero vuelva a pagar por el cambio de valor del inmueble. Sobre todo, porque cuando lo recibe empieza a pagar el IBI correspondiente y debe incluirlo en la declaración de la renta como incremento patrimonial. Hay que desterrar la idea de que los ayuntamientos formen parte de la legítima de las herencias, como ocurre hasta ahora. Se puede dar el caso, y de hecho se da, de que un heredero no pueda hacer frente al impuesto de plusvalía. ¿Es justo esto? ¿Es justo que un hijo se quede sin la propiedad que con tanto sacrificio ha adquirido y mantenido sus padres? ¿Es justo que un viudo o una viuda tenga que pagar también cuando falte su pareja pese a que hayan convivido en régimen de gananciales?

Los ayuntamientos empiezan a tener mucho postureo. Al alcalde de Málaga se le llena la boca al decir que tiene especial sensibilidad con este impuesto. Y es cierto que hay una bonificación muy importante en los casos en los que hay convivencia previa durante varios años, pero también lo es que en la mayoría de los casos no se da esta circunstancia, por lo que hay que pasar por caja. Y es ahí cuando se le olvida decir que el Ayuntamiento de Málaga tiene uno de los tipos más altos de la provincia, que pueden ir del 0 al 30. Málaga tiene el 29, por si se le ha olvidado al regidor. El nuevo portavoz municipal ha olido la sangre. Dani Pérez ha enarbolado esa bandera, pero puede pecar de bisoñez, porque esto se le vuelve en contra a las primeras de cambio, ya que le pueden espetar que en otros ayuntamientos gobernados por el PSOE ocurre lo mismo. Una páginas previas a esta se puede comprobar. En casi todos hay una serie de requisitos que cumplir para que te rebajen algo. Los mejores en este sentido son Ronda y Alhaurín de la Torre, aunque ninguno exime de la plusvalía en su totalidad al heredero. La batalla será dura y larga, como la de sucesiones. Por eso queda mucho sudor, tinta y por desgracia muchos euros que soltar aún a los municipios hasta que se esta justa guerra.

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