La furia

Cada mañana la ciudad aparece medianamente limpia, a pesar de los puercos

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Ha llegado la feria con furia. La Mari miró los fuegos artificiales y la réplica llega esta noche con la lluvia de estrellas. Publicaron una foto del alcalde baldeando una calle y se descubrió que bajo la mugre efectivamente había una acera. Supone todo un reto que la ciudad amanezca limpia con tanto guarro suelto y con el régimen de Limasa por barrer. La ciudad va llena y se nos requiere la paciencia de Job. La misma tarde en la que un amigo me dijo que los turistas estaban cargándose la ciudad, vi cómo un aborigen pateaba una papelera. Sus amigos ni se rieron, casi ni miraron, y yo crucé la plaza en diagonal sin música de fondo ni nada. Para colmo, mi perró se quedó olisqueando unos matorrales y no me acompañó. Le dije al muchacho que pusiera bien la papelera, sin subir la voz y añadiendo por favor, lo que se hubiera reído de mí Clint Eastwood. El muchacho me miró perplejo y miró a otro de los suyos y le preguntó ¿la pongo? y el otro le dijo que sí y me dijo perdone y la puso. Crucé de nuevo la plaza sin que mi perro se hubiese inmutado, imaginando que el otro hubiera respondido otra cosa, písale las gafas, que la ponga su madre.

El tipo de Mijas era más peligroso que el de la plaza. La Policía y la Guardia Civil han detenido en Mijas al líder de la peligrosa mafia rusa de Estonia, Kemerovo, que como nombre no está nada mal, aunque funcionaría mejor sustituyendo la m por una t: Keterovo, al estilo del que te pego, leche, de Ruiz Mateos, al que a pesar de haber muerto siguen saliéndole hijos y deudas. Muertito y coleando. Además de detenerlo, al mafioso le han salvado la vida, pues una banda rival (¿Ketemato?) había enviado a España un sicario para cargárselo, con lo sano que es solucionar los problemas dialogando. El detenido dormía con un hacha y un machete, que ni son las armas ideales para defenderse de todo un sicario con pistola ni eso es dormir. Un hacha bajo la almohada impide descansar en condiciones, lo cual provoca pasarte el día siguiente de mal humor, algo negativo para un mafioso y para los vecinos del mafioso, nosotros. Como si no tuviéramos que ocuparnos por los tontos de aquí para que vengan más.

Queríamos que nos mirasen y nos señalaran, sentíamos celos de las ciudades de alrededor, y ahora nos quejamos. Un hombre inglés y su hijo de la edad del tonto de la papelera apuntaron su láser contra aviones que aterrizaban, pero los controladores denuncian que no es tan raro y que los alumbramientos aumentan cuando hay feria cerca. Dos holandeses detenidos por conducir borrachos trataron de orinar sobre los agentes, que lograron esquivar la parábola perfecta trazada por la orina. El mundo está loco loco. Al turista, una sonrisa. En serio. Y si te mea pues ya habrá que apartarse. Viva la feria.

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